NO QUEDARSE EN LA FOTO

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Nuestro Único Estadio.

Como en la vida misma: no hay que quedarse en la foto. Hay que ver y analizar la película.

Un pequeño recuento de hechos sobre el Estadio de Gimnasia y la localía.

Hoy, después de cinco años de no poner un ladrillo, el Bosque respira gracias a un estudio de arquitectura de primer nivel que no cobra un peso; a un exvicepresidente que aportó en lo económico y tuvo que renunciar; a exjugadores surgidos del semillero que adquieren palcos nuevos; a grupos de triperos desinteresados que hicieron mantenimiento y mejoraron la fachada de ingreso y aledaños. 

Y hubo antes:

Diversos grupos e hinchas que ayudaron, con distintas actividades y eventos, aportando su granito de arena para levantar la tribuna Néstor Basile.

Grupos como “Por y para el Bosque” que transformaron viejas boleterías en un espacio multiuso al lado de la pileta, esa pileta que tantas comisiones directivas nunca consiguieron techar.

Socios de Gimnasia que lucharon para la cesión de tierras, visitando uno por uno a los concejales, explicando que el proyecto era ecológico y en etapas. Que no era una “caja” cerrada en el borde del Bosque.

Festejos plantando árboles al costado del Estadio. A contracara de agrupaciones políticas “verdes” que hablaban de ecología, pero nunca hicieron nada concreto por limpiar o forestar el Bosque.

Los Centinelas del Bosque que pedían frenar las topadoras a tiempo y proponían mejorar las instalaciones.

Un presidente que se negó a dar la asamblea correspondiente a los socios, los dueños del club, para tratar el tema de la localía, mientras que casualmente, dicho presidente, cobraba un sueldo de la Fundación Estadio Único.

Hubo marchas a la Municipalidad encabezadas por “Tribuna Gimnasista” de Néstor Basile y todos aquellos que defendieron la identidad y el crecimiento de lo propio.

Hubo mediocres que buscaban alquilar en lugar de reconstruir lo propio, con el discurso de que no íbamos a llegar a nada porque “nunca” nos iban a dar las tierras y dejar construir, porque el negocio era otro. El tiempo dejó en evidencia qué postura ganó.

Hubo mentiras que instalaron, por ejemplo: que jugar en Tolosa dejaba más ganancias (dos años alquilando allá y nada de eso pasó nunca) Hasta nos prometieron “grandes beneficios económicos” por jugar allí el último partido en el Nacional B y no hubo ninguno. Y otras mentiras del tenor del tipo si jugábamos con Boca allá (como el xeneize quería) íbamos a pasar por encima de los precios establecidos por AFA y por encima de Boca, cobrando entradas caras para tener una recaudación enorme.

Y hasta se tuvieron que plantar los entrenadores Mariano Messera y Leandro Martini para evitar la mudanza ante calamitoso estado del campo de juego de 25 y 32. La excusa de la dirigencia eran las obras en la H y que la maquinaria debía “invadir” el verde césped. Además, poco sería el ruido pues no podía acudir el público (sí lo hacían los allegados; allegados de allegados y anexos).

Varios pseudoperiodistas deportivos pinchas cubriendo que la racha negativa de Gimnasia comenzó en 25 y 32 donde nunca ganó un clásico (el anterior al traslado se ganó siendo locales por 4 a 1 y el posterior por 3 a 1) alentando siempre para sacarnos del estadio donde les guste o no, Gimnasia salió campeón de la Copa Centenario, el torneo oficial no regular que jugaron todos los equipos de primera, ganándole una final a un super River Plate. Y más allá, si allí se gestó la hazaña contra Rafaela en el 2009 o si se le ganó una final por goleada a Racing en 1984.  

Hoy, otra vez la historia se repite. No se ve a los directivos de Boca diciendo, «vamos a jugar en Vélez o en River porque allí entran más socios». Tampoco se ve a directivos de Newell’s diciendo «vamos a jugar en el Gigante que es más grande y entran más socios». No se ven directivos de Unión (estadio con obras) pidiéndole a Colón alquilar su estadio para que ingresen más socios. Con una cuota más alta que la de Boca o Racing. Con una promesa incumplida de finalización de obra.

Quizás, Gabriel Pellegrino no tiene voz (ni ganas) de pedir que se autorice más del 50 % en los encuentros, teniendo en cuenta que el resto de las actividades ya se están llevando cabo normalmente. Quizás no pueden organizar un partido con 13 mil socios, ya que eso sería trabajar y gestionar, y entonces buscan, otra vez, la salida más fácil.

Esta es la consecuencia evidente del dinero que se fue, entre tantos otros, en Rivas, Barrios, Spinelli, Fratta, Leyes (ojalá estos últimos jueguen bien en el futuro, claro) o en las obras o materiales que no supieron conseguir ni con el mismísimo Diego Maradona como DT.

Nuestro Único Estadio.

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