AQUEL “DALE LOBO” ATRONADOR CON DIEGO COMO JUGADOR

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Las calles de La Paternal también fueron tribuna.

El 13 de noviembre de 1977 Gimnasia enfrenta a Argentinos Juniors. Empata en dos tantos. Centro de Tutino, gol de Montagnoli y centro de Forgués, gol de Beltrán. Con ese resultado Gimnasia se salvaba del descenso.

Ni bien el árbitro Pestarino marcó el final, las desbordadas tribunas visitantes estallan en gritos, abrazos y aplausos. Pero los festejos no fueron solamente en el campo de juego y en las tribunas. La caravana de hinchas fue tan grande que el estadio quedó chico. Las puertas y boleterías se cerraron. Y entonces la calle lateral al estadio se cubrió de triperos que no pudieron ingresar. Para comprender esto hay que considerar los códigos y costumbres de otra época. Se viajaba y se compraba la entrada al llegar. Por esto mismo, la gente que llegó sobre la hora, se encontró sin posibilidad de ver el partido ¿Qué les quedaba hacer? ¿Pelearse con la policía? ¿Volverse y llegar a la casa con el resultado ya finalizado?… Por entonces – aclaro por las dudas – no existía internet, ni bares que pasaran el partido. Los que llevaron radio portátil fueron los héroes de la tarde, a su alrededor se amontonaban los demás para saber que estaba sucediendo en el verde césped. Gritaban gol en el estadio, gritaban gol los que se quedaron afuera. Los hermanaba una condición: Gimnasia por encima de todo, incluso de ellos mismos ¿No podían ver el partido? Bronca sí, pero lo más importante era que Gimnasia se salvara.

Cuando el empate confirmó que Gimnasia no descendía, los que viajaron pero no habían visto el encuentro festejaban con los que iban saliendo. Mientras tanto brotaban de Magdalena, de Ensenada, de Berisso y de La Plata, triperos y triperas que no habían podido ir a La Paternal y se iban a festejar al Bosque, la caravana tomó el mismo rumbo.

Aquel 13 de noviembre de 1977, en Argentinos Juniors, jugaba un pibe de 17 años que se llamaba Diego y soñaba con jugar un mundial y salir campeón. Ese pibe de apellido Maradona, posiblemente, haya mirado de reojo aquella abarrotada tribuna visitante y haya escuchado el “Dale Lobo” sin saber que lo cantaría muchos años después, ya como técnico de Gimnasia.

-Rafael Ton-

Foto: Kaloian Santos Cabrera.
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