POCAS PALABRAS

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Oscura tarde en Paraná.-

El COVID-19 hizo estragos. Estragos en toda nuestra comunidad. Estragos en el mundo entero, en su economía y en la vida misma de millones de personas. Además de todo eso y en un infinitamente menor lugar, en el plantel de Gimnasia.

Como bien señala Carlos Aira, el fútbol argentino ha decidido incorporar al Sars-Cov-2 como un integrante más de la vida cotidiana de los futbolistas, así como esguinces, distensiones, calambres, etcétera, si los desgarros se contagiaran con el mate, no habría fútbol en todo el Cono Sur.

La ya de por sí corta plantilla de Gimnasia y Esgrima La Plata no logra integrar a quienes forman parte de los márgenes de la misma. Lo que en algún momento fue política central de Diego Armando Maradona y luego de Martini & Messera de integrar en un equipo de funcionamiento claro a jóvenes en el momento justo, se tornó obligatoriamente en “tirar a la cancha a la reserva” como en aquel año 70 cuando el primer equipo decidió no jugar en Rosario. Perdón por la referencia.

No sólo es un mal momento para desarmar un equipo corto sino que tampoco llegan armados los equipos subsiguientes. A diferencia de Banfield o Sarmiento, no hubo refuerzos “suplentes”, es decir, son once y sólo once los que llevan adelante el funcionamiento pleno. Y no porque los juveniles sean malos jugadores o porque Maximiliano Comba no pueda mejorar, simplemente porque el desorden en la primera línea, redunda en un desorden en la reserva y consecuentemente en la cuarta división.

Lleva poco y complicado tiempo el trabajo de Gabriel Perrone como coordinador de inferiores. Las divisiones menores tuvieron pocos y raleados entrenamientos. Lleva poco y complicado tiempo también el trabajo de Chirola Romero y Nicolás Cabrera también, que se ven en la obligación de buscar lo mejor de cuarta, quinta y sexta, y así como los consiguen, rápidamente tienen que enviarlos a primera simplemente porque no alcanzan los profesionales.

En lo que aún no cierra como la tormenta perfecta, está delante está el clásico. Para muchos “EL” partido del año. Como si sumara 6 u 9 puntos de promedio. Sin ánimos de relativizar la importancia del partido –todo lo contario– el Lobo necesita sumar, necesita ganar y el siguiente rival no es un canto al orden tampoco.

Volvamos al hiper presente. El encuentro contra Patronato fue un espanto. No hay excusas epidemiológicas que justifiquen los graves errores defensivos que cumplieron el siempre errante Coronel, mi orgullosamente defendido Bruno Palazzo, Morales, Licht, Mancilla y Cecchini. Cabe destacar, seis jugadores profesionales y con experiencia que no supieron imponerse no una, sino en tres ocasiones en un trabajo defensivo básico de mano a mano. Si bien el Patrón mejoró su magro rendimiento inicial, no fue un rival ultra competitivo ni superior ampliamente sino por el deterioro del fútbol tripero.

Poco de Comba, poco de Cocimano, poco de Ramírez y algo más de Brahian Alemán, su incesante iniciativa y su amor propio, insuficiente ante un panorama desolador de mitad de cancha hacia adelante. Nobleza obliga, más allá de sus problemas Nicolás Contín no está en un nivel inferior al centrodelantero de turno en Paraná.

Muchos pibes a la cancha intentando que tengan aunque sea algún puñado de minutos en primera y que en la estadística no figure que “debutaron en un clásico”, como puede suceder la próxima semana.

Debería haber altas y reincorporaciones que no sólo tienen que jugar sino que tienen que entrenar y muy bien. El éxito en el encuentro del domingo dependerá del correcto abordaje del juego ajeno y su consecuente respuesta, más que en el desarrollo de un juego propio que no tiene actores claros.

La dupla hoy trabaja como pilotos de tormenta. Tienen la difícil tarea de integrar armoniosamente a jugadores profesionales que hace dos semanas que no entrenan, a juveniles que hace días disputaban partidos de cuarta división, a suplentes que estaban en un bajo nivel y todo eso frente al eterno rival nada más ni nada menos.

Confianza plena en su muñeca y su corazón.

Lautaro Fernández Elem.-

Oscura tarde en Paraná.-

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