CON LA FIRMA DE MARIANO MESSERA

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Un récord poco conocido del crack surgido de nuestro semillero y actual directo técnico del primer equipo. Fue para un particular Día del Niño en el Polideportivo de calle 4.

Mariano Messera. Conocí a su papá en la techada del Bosque. Hincha de Racing pero vivía con intensidad tripera los partidos del Lobo y era evidente el orgulloso que sentía por “potrerito”, quien supo integrar la Selección argentina sub-20.

Los buenos recuerdos defendiendo nuestros colores vinculados a Mariano son muchos. Para los más chicos quedará aquella gris tarde contra San Martin de San Juan cuando portando otra camiseta se negó a hacerle un gol a Gimnasia, una postal de un sentimiento que el profesionalismo ha ido eliminando. Pero el criado en Tolosa tiene una historia riquísima en el club.

Era lindo pasar por los puestos de diarios y ver la estampa de ese Mariano que creció en Gimnasia, festejando en la tapa del diario Olé un clásico inolvidable donde Gimnasia iba perdiendo dos veces pero lo terminó ganando a los 43 del segundo tiempo. Los goles de Messera, Pereyra y Sava sacudieron un Bosque repleto con 30 mil personas alrededor, entre hinchas del Lobo y simpatizantes albirrojos. Por entonces el Lobo no perdía un clásico desde 1997 y ese era su séptimo clásico consecutivo sin ser derrotado. Con ese triunfo se ponía al frente en el historial con 42 clásicos ganados frente a 41, sumando 45 empates.

Messera, gran protagonista en aquella espectacular victoria 7 a 5 frente a Gimnasia de Jujuy en marzo de 1999 donde convirtió tres goles. También – 10 años después – en mayo de 2009 en una victoria clave frente a Vélez, 3 a 1 donde convirtió junto a Chirola y a Juan Cuevas, en un triunfo que sería antesala de la hazaña frente a Rafaela. En esos encuentros por la Promoción, remontando el 3 a 0 del primer partido en el segundo tiempo de la revancha. Estas tres victorias acontecieron en el Bosque.

Era gratificante comprobar, que al igual que su amigo Sebastián “Chirola” Romero, los triunfos jamás se le “subieron” a la cabeza, se los podía encontrar frecuentemente en el Bosquecito y siempre dispuesto a dialogar y dar una mano.

En el año 2000, trabajando bajo la coordinación de la doctora Andrea Celi, se nos ocurrió llevar a cabo una publicación infantil para entregar gratuitamente en el Poli de calle 4 el Día del Niño. Según la revista “Lea” publicada en octubre y editada por Latinoamérica editora, fue la primera experiencia de literatura de adoctrinamiento futbolero para niños.

En ese entonces, el presidente de Gimnasia era Héctor Domínguez, quién enseguida apoyó la iniciativa. Así nació el librito que contenía los relatos: “Yo busco una rosa azul” de Eduardo Berisa y “El Lobito Pedro” de mi autoría. El diseño y las imágenes estuvieron a cargo del artista Pablo Cansler. Primero guardamos ejemplares para llevar a Casa Cuna y al Hogar Evita, entre otros espacios, previendo la demanda.

El día de entrega en el Polideportivo la fila de niños doblaba en el correo y llegaba casi a calle 5 desde muy temprano. Fue un aluvión de lobitos. Hubo globos azules y blancos y golosinas repartidas por los socios Franco Zago y Solange Terceros. Los jugadores de Básquet Fabián Horvath y Walter Storani y la jugadora de vóley femenino Alejandra Arce se hicieron presentes y firmaron libritos.

Y allí estuvo Mariano Messera y desató una locura. Todos y todas buscando su firma en el librito. Ya llevaba más de media hora autografiando, cuando por fín logramos llegar a donde estaba y acercarle una silla. Estaba sitiado por centenares de niños con sus padres, tíos o abuelos que lo saludaban y le pedían su firma. No existían todavía los teléfonos móviles con cámara de ser así, indudablemente, se hubiera viralizado su imagen.

¿Cuántas firmas llevó a cabo Mariano aquella tarde? Es difícil de calcular. Más de 800 libritos entregados y posiblemente cerca de la mitad se llevaron su firma. Algo quedó en evidencia con su gesto: su paciencia, su amor por el club y su energía, porque durante dos horas estuvo repitiendo su firma y saludando, sin pausa alguna.

Desplegó su talento siendo un pibe; gritamos cada uno de sus 39 goles oficiales disfrutando que fuera como uno más de nosotros; nos emocionamos el día que Diego Maradona llegó y fue a uno de los primeros que quiso ver. Y pedía al triperío aplaudir al 10, a Mariano, no a él mismo.

Mariano Messera, aquella tarde en el Poli pasó horas saludando y regalando centenares de autógrafos por amor a Gimnasia ¿Cómo no la vamos a querer como lo queremos?

Rafael Ton

Ayer y hoy. Siempre tripero.

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