NUESTRO DÍA NO TERMINA: “DIARIO DE UN TRIPERO”

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Diego del Bosque.

La campaña del F5 permanente a promiedos.com; el arranque condenados y el cimbronazo celestial. Facundo Arroyo presentó su primer libro de crónicas cortas ligadas al fútbol. Del Gimnasia eterno, del Bosque y de Diego.

“La idea original fue alejarse lo más posible del registro del periodismo deportivo, algo que no ejerzo”, aclara a modo de introducción Facundo Arroyo sobre Diario de un Tripero, libro de reciente publicación que se adquiere a través de la gorra virtual (una vez colaborado el cafecito, el autor lo envía por correo).

Dicho esto, a modo de sacarse los chupines, empaparse de Sólo Fútbol y El Gráfico en detrimento de las “redes” y cortarla de una buena vez con el “saludarte”, “preguntarte” y “me cuentan”, Ginasiá dialogó con el autor de esta obra que relata de un modo peculiar la última campaña del Lobo para permanecer en la primera división, dirigido por Diego Armando Maradona.

“Me interesa esa forma de vivir del hincha, los que no tienen nada que ver con el periodismo deportivo, ni con la dirigencia. Se vive de mil formas distintas y también es bueno retratarlo”, dice Facundo y consultado sobre la idea original de escribir el semana a semana de una campaña que arrancaba condicionada por no ver ni de cerca la patente del auto más cercano, resalta: “es hablando de la épica victoriana del fútbol, la idea era pensar una crónica desde lo que nos toque. Nunca había escrito sobre fútbol y tenía ganas de cruzar la cultura popular con el día a día del Lobo”.

“En La Agenda Buenos Aires además de notas específicas se publica bastante crónica, así que en su momento (allá por agosto de 2019) se lo comenté al editor. Y le sorprendió primero, pero después se copó, ya que en el periodismo deportivo se escribe siempre desde la victoria y el triunfalismo”, prosigue el licenciado en Comunicación Social y Periodismo (UNLP) y editor del recordado diario de rock De Garage.

En otro tramo de su mensaje, brinda “orgulloso del Lobo en ese enjambre popular y cultural que tenemos y no tiene otro equipo. Lo planteo como una discusión de clase: Gimnasia pueblo como punto de partida. Pero después en el desarrollo de la ciudad universitaria, la gente que viene del interior y que está ligada a las ciencias sociales o artísticas se vincula más con Gimnasia. Te entra directamente por el corazón de la clase social, se lo vive de otra manera”.

Como personaje medular de Diario de un Tripero, emerge Diego Armando Maradona, rompiendo esquemas con la motosierra del hincha enajenado que recibía la noticia en la cuadra de la sede el día de la confirmación del desembarco del 10. “Esa llegada no se olvida más”, asevera Arroyo, quien dedica especiales vivencias personales en torno a ese vínculo con el 10.

“Desde el paralelismo con el Nápoli por el tono de la camiseta hasta la incidencia social de Gimnasia para una ciudad con La Plata. Diego nos elige por sobre otros”, recalca y pone de relieve que “no tuvo que ver con una decisión dirigencial, fue algo genuino que le brotó. Una fuerza más natural que institucional, lo que le da un color que me gusta más. Muy genuino lo de terminar con el Lobo. Hasta los últimos segundos, coherente con su vida”.

“Yo voy a la tribuna de 60 y era tan fuerte que cada vez que salía era decir ‘gracias Dieguito’, llorando; no podía ni cantar. Salía y se nublaba todo. Disfruté cada una de las veces esa secuencia. La otra fue un lujo. Un amigo que me cedió su lugar en la H porque no podía ir, pero esas salidas de 60, estarán para siempre”, confiesa quien actualmente es docente titular de Apreciación y estilos (EMU) y de Radio (UCALP).

En varios pasajes del Diario (que tiene su propia lista de canciones en Spotify), se transluce lo que la mayoría de los triperos ha normalizado a lo largo de su vida: condicionarla al calor de Gimnasia. Echar por tierra relaciones, viajar, postergar, gambetear obligaciones… “Uno pensaba que creciendo intelectualmente quizás abandonaría el termismo, pero no. Se potencia todo cada vez más y te encontrás haciendo cosas que sólo se pueden hacer por Gimnasia”, sentencia.

Evocando los primeros recuerdos del fútbol con los grandes equipos de Carlos Timoteo Griguol y, por niñez y seguridad, yéndose unos minutos antes del estadio. “Me perdí la mayoría de los goles del 95, esa sensación del grito atronador”, rememora, en parangón “al olor a chori y aprisionar las semillitas”.

“Gimnasia son dos estrellas con mucho honor y hay que ponerle una tercera por Diego. También pensar que no todo es gozar desde una victoria. Me sigue haciendo disfrutar el fútbol ese plus que da Gimnasia y toda la cultura que lo envuelve”, remata.

Marcelo Zilla.-


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