SÓLO POR KNOCK OUT

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Fue 1-1 en Santa Fe.

Gimnasia juega bien. Es regular, tiene herramientas y sigue sacando puntos. Sin embargo, sólo las actuaciones rutilantes donde es muy superior a sus rivales pueden darle la victoria. En partidos parejos no logra hacer diferencia en el marcador, llega pero no convierte.

En la noche del sábado se disputó en Dallas la unificada corona de los supermosca. El Gallo Estrada se enfrentó a Román Chocolatito González. Se habían visto las caras hacía ocho años con triunfo del segundo por puntos. Esta fue quizás la pelea del año incluso faltando varios meses y duelos para llegar a diciembre. La pelea la ganó González, pero existe una tendencia en los últimos años en la cual, quien quiera ganarle a un mexicano, lo debe noquear sí o sí. En las tarjetas, los jueces yanquis vieron algo que no ocurrió y le adjudicaron los cinturones a Estrada en decisión dividida. No se gana ya en los detalles round a round, en las ventajas libra por libra. Chocolatito fue mejor, pero no noqueó y por eso pudieron robarle la decisión.

Gimnasia fue mejor. Menos reluciente que en otras actuaciones, con un ataque afianzado y generando ocasiones de gol de distinto tipo. Con Carbonero encarador encontrando los espacios, con Alemán en su buen momento –aunque un poquito más egoísta– y Barrios con buenos movimientos y fundamentalmente, gol. Miranda agarró la pelota, los laterales se proyectaron y hubo buenas asociaciones propiciadas por Mancilla y Ayala en el círculo central.

El desempeño es regular y los problemas, también. Las espaldas de Weingandt son la meca de los contragolpes rivales, no tiene un volante que cubra ese espacio y su marcador central más próximo, Leonardo Morales, no termina de sentir una posición impropia. Guiffrey se asienta, aplomado y tiempista fundamentalmente para tener que enfrentar los desbordes que Melluso no logra frenar. Lo del capitán es mejor hacia adelante que hacia atrás, incluso siendo uno de los puntos altos de este once.

El equipo de Martini y Messera es corto cuantitativamente y cualitativamente podría decirse que es “manta corta”. Cuesta el retroceso y más aún cuando a los 70 minutos el aire es un bien escaso. Los rivales “rapiditos” terminan siendo un problema para Gimnasia. Lo fue Isnaldo hace una semana y lo fue Cañete en la noche santafesina. Ayala no frena a los rivales. Es cierto que esa función está asignada casi de manera excluyente a su coequiper Mancilla, sin embargo, el paraguayo ha perdido precisión en su juego ofensivo y en su destacada pegada. Felizmente, uno de los pocos cambios de frente acertados logró dar la primera puntada de un certero hilván donde todos resolvieron como debían: Carbonero dio el pase atrás que siempre le falta, Melluso llegó a tiempo y tiró el centro perfecto para un Lucas Barrios que acertó el cabezazo que rompió el travesaño hace una semana.

El grandote amigo de Lewandowski conoce perfectamente su rol. A diferencia de Contín, sus excursiones a la mitad de cancha son raudas y sencillas, para volver rápidamente a la posición de 9 en el área. Sale, apoya y vuelve. A diferencia del Tanque que sale, disputa, engancha, toca, corre, toca otra vez y, si todavía está a tiempo, intenta llegar a posición de definición. En ese movimiento se definió la titularidad.

Es un trabajo que realizó bien el Cuqui Márquez, desordenando a los volantes centrales y a la zaga y permitiendo que los aleros tatengues pudieran encarar hacia adentro y tener varios remates desde la puerta del área.

Gimnasia se vale por sí mismo, con unas cuantas armas pero con pocos soldados. Con mucho compromiso pero con poca puntería. Es difícil que todos los partidos se den como aquella magistral noche versus Talleres en el Bosque donde tuvo tres golpes para el KO. Gimnasia debe poder ganar los partidos trabados, ser más certero en el área y lograr regular la presión alta para poder llegar entero físicamente al minuto 95.

Atlético Tucumán, Huracán, Lanús, Patronato. 12 puntos necesarios, 6 o menos es muy poco. Luego el clásico. Otro mundo.

Hoy Gimnasia gana en las tarjetas. Deberá aprender a noquear.

Lautaro Fernández Elem.-

Fue 1-1 en Santa Fe (foto: @gimnasiaoficial).-

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