PEDRAZZI, GOL E IDENTIDAD

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Gabriel Pedrazzi. Festejo con la límpida franja azul marino.

Tras gambetear a un marcador muy difícil como fue el coronavirus, Gabriel Pierino Pedrazzi dialogó con Ginasiá para dejar algunas reflexiones surcadas siempre por la enseña albiazul. Su eterno metejón con el gol; los encuentros con Maradona (en Napoli y en Estancia Chica) y el sueño de un Gimnasia con foco en las inferiores y en su infraestructura para beneficio del socio.

“Afortunadamente no me dejó secuelas en lo respiratorio. Por ahora, sólo un poco de cansancio. Así como digo que la pasé muy mal, ahora estoy bien. Tosía mucho,  y parecía que la garganta me explotaba”, reseña el blondo exfutbolista en torno a cómo transitó el coronavirus, enfermedad que lo llevó a estar varios días en terapia intensiva. Y pasado el tremendo susto, hace un párrafo aparte para la atención recibida en Althea (ex Clínica Vaccarini).

Se cumple además un aniversario de uno de esos goles que hicieron explotar el Bosque en los 80. Fue para un triunfo clave en el clásico y el que comenzaba a torcer el historial y terminó equiparando los números llegando al 2000, cuando Gimnasia logró pasar al frente por un partido. En todos esos años, el común denominador era el sentido de pertenencia y tener bien claro que no se trataba de un partido más, algo -lamentablemente- desdibujado ya entrado el siglo XXI.

“Es gol fue de los más recordados por la gente, sin dudas, pero para mí son lindos. Hacer un gol es estar con la mujer soñada en el momento justo. Es tan difícil de explicar y describir, sobre todo el delantero que vive del gol, es una felicidad por dentro y difícil de exteriorizar también, yo quizás lo hacía y me colgaba mucho del alambrado por ejemplo”, reseña quien comenzó en el Club a los 6 años. “Empecé porque tenía que hacer algo, algún deporte, porque mi vieja no me aguantaba más en casa”, confiesa.

Sobre el clásico puntual del gol a Luis Islas, tiene como tesoro nada más ni nada menos que la pelota de ese día. “Gracias a Carlos Raferti tengo la Tango de ese día y también conservo la Pinter de la final con Racing”.

“No existía ni mi categoría cuando arranqué en Gimnasia. Me pusieron a jugar con la 62 yo siendo 64 y deambulábamos por un montón de lados jugando. En ese momento la actividad se concentraba por ejemplo en City Bell, en Escuela 76, Aconcagua y diferentes lugares como Villa Elisa o Ringuelet. Hoy hay 603 clubes barriales, pero en ese momento habría unos 50”, rememora sobre los inicios.

“Me vuelvo loco diciendo que si hay 603 clubes barriales, siendo que en cada uno podés fichar entre 10 y 15 jugadores, tenés como 8 mil pibes en la ciudad como para armar una novena. Y no tenemos captadores que caminen la ciudad de La Plata. No reniego de ir al interior, en absoluto. Pero primero, los mejores captadores a rastrillar toda la región. Hay que andar como loco. De un lado a otro, pero es fundamental”, desliza Pedrazzi al marcar una de las falencias de la actualidad.

Y prosigue: “Gimnasia tiene que llegar primero, tiene un lugar estratégico como es el Bosquecito, entradas por las tres ciudades. A los jugadores buenos hay que irlos a buscar, no todo es pruebas abiertas y que vengan al pie. Hay que ir a la fuente y entrar en todas las ligas”, no sin lamentar que haya muchos dirigentes que no se formen y “no aprendan nada”, del mismo modo que ver cómo futbolistas libres en Gimnasia “brillan en Defensa y Justicia; Arsenal o Racing”.

“Hay que ir por la identidad”

“Quiero que Guillermo Barros Schelotto sea el técnico si estoy en el Club. Siempre dentro de una política ordenada y prolija”. Con este punto saliente, Pedrazzi marca posición y cuestiona las erráticas políticas deportivas de los últimos años y no oculta su deseo de participar en la dirigencia del fútbol profesional e infanto-juvenil.

“Por ejemplo esto de pasar del fútbol libertinaje de Soso que se hacía el descubridor del fútbol al conservadurismo de Alfaro; vamos repitiendo las historias como pasó también de Maturana a Falcioni”, ejemplifica y luego resalta que “hay que ir por la identidad. El viejo Carlos Griguol marcó un camino, una idea y un estilo. Refuerzos en serio, no pirinchos como decía él porque cuando las cosas están mal se putea a los del club”.

De todos modos, aclara: “hay que ponerle la cara a todas las situaciones. Si no te quieren más como jugador, que pongan la cara. Llamarlos y explicarles los bemoles del proyecto deportivo. No el ninguneo”.

“Mi deseo es estar dentro del Club. De los 50 presidentes que tuvo Gimnasia nunca hubo un exjugador en cargos altos y realmente sueño con una institución mucho mejor”, enfatiza

“¿Cómo puede ser que tenga que ir a buscar agua caliente a 122 y 60? Gimnasia merece algo mucho mejor en lo social. Pagar la cuota y que te den al menos una confitería, que los que estén en el Bosque también lo puedan disfrutar. Lo tienen Everton, Atenas, Tacuarí.. todos ¿Nosotros no podemos? Sumado a aprovechar la hermosa pérgola, la pileta…” , enumera el delantero del recordado equipo del ascenso de 1984.

“No hay que gobernar pensando en el campeonato largo, obvio que lo merece Gimnasia. Tenemos que tener un club social, hay un abandono en la materia, más allá de que todos obviamente queremos ganar el partido de fútbol”, reflexiona.

También insiste con la necesidad del club “formador”. Amalgamado con “concentrar en la Escuela otras actividades por la tarde. Hacer un seguimiento, pensar en el día después del futbolistas y también preparar a quienes le dedican 10 o 12 años de su infancia y adolescencia, quedan libres y no saben poner ni una lamparita. Está dentro de la realidad quedar libre, si no todos tendrían contrato o todos llegarían a primera. Prepararlos para que sean algo. Griguol hacía encuestas a ver qué les gustaba y así los mandaba a cursos de magia, música o idioma”.

-“Diego, soy argentino” -“ya sé pelotudo”

“Por Diego Maradona, admiración. Él cuando vino a vernos a un partido antes del ascenso se quedó enamorado de Andrada y fue lo primero que nombra cuando llega como DT a Gimnasia, a ese número 10. Y ‘Copito’ me hablaba en ese momento desde Bolivia, encantado porque Diego lo estaba mencionando”, introduce sobre la ligazón con Diego.

También recuerda el día en el que durante la gestión de Diego se acercó junto con Ricardo Kuzemka y Sebastián ‘Chirola’ Romero a Estancia Chica. “Diego quería ver un par de exjugadores. Lo vi muy cómodo y muy bien. Empezamos a charlar, le llevé foto ampliada del día ese de la visita al Bosque y Kuzemka le lleva el Colón del que él formaba parte que se recuerdo por el enfrentamiento con Toresani y el famoso ‘Habana y Segurola’. Y en una exclama: ‘mirá quién está en el medio, el bobina del siga siga’, en referencia al árbitro Lamolina. Y yo me entré a reír y me dice ‘vos de qué te reís, si cuando fuiste a Napoli con el Brescia les hicimos cuatro’. Para esas cosas del fútbol, Diego estaba en todo. Pero en nuestro Club estuvo muy feliz, cómodo y tranquilo. Así como estaba maltrecho con sus rodillas, porahí paraba la práctica para explicarles alguna cosa puntual a los jugadores: ‘entrale así’”.

“Ese día que me recordaba fue un Napoles infernal, todo celeste. Cien fotógrafos, 98 con Diego y los otros dos con el partido. ‘Yo soy argentino’ le dije todo tímido. ‘Ya sé boludo’, me contesta en chiste. Esa camiseta Buitoni la tengo bien guardada, también las del Lobo, todas como tesoro”, enfatiza el también exjugador de Quilmes, Atlético Rafaela y Racing de Santander.

Para el final, Pedrazzi reitera el llamado a “cambiar la mentalidad” en lo que hace a subsanar las diferencias “puertas para adentro y que sea el Club el que esté abierto para toda la comunidad”.

“Pasó el número uno del mundo y no lo pudimos aprovechar como era debido y a los socios nos explican muy poco”, anexa.

Finalmente, condensa en una frase el amor tripero, potenciado en momentos críticos: “cuando voy a la cancha y veo cómo revienta incluso en las peores situaciones, se me moviliza todo. Por eso no se entiende como algunos pueden estar más pendiente del peinado cuando juegan… Hay que dejar la vida por Gimnasia”.

Gabriel Pedrazzi. Festejo con la límpida franja azul marino.

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