LARGA VIDA AL FÚTBOL ARGENTINO

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Anochecer triunfal en 60 y 118.-

Gran rendimiento otra vez de Gimnasia y Esgrima La Plata. La dupla Martini-Messera se afianza y muestra lo mejor del juego argentino. No hay intento de posesión, sino de atacar con la mayor dinámica posible y de manera vertical. Hay paciencia para presionar y atención para defender.

No es bueno caer en la respuesta cassettera de “hay mucho trabajo detrás de este rendimiento”. Claro que hay trabajo, como también lo hubo en experiencias técnicas que no fueron exitosas. Los cuerpos técnicos, los planteles trabajan, dedican tiempo y sudor semana a semana. El asunto tiene que ver con la comprensión de las características, condiciones propias y del rival y, no menor, del torneo en que se compite.

El despliegue de Gimnasia es propio del mejor fútbol argentino. Si me apuran –sin grandilocuencia– afirmaría que ese estilo debiera ser el de la Selección argentina. Los nombres son otros, los rivales también. Pero el juego rioplatense ha dado sus mejores actos sin triunfar en el juego de la posesión. Y no porque esté mal tenerla, de hecho hay equipos como River y Defensa y Justicia que lo han llevado hasta el paroxismo, pero para el rendimiento del día a día de planteles formalmente irregulares, llegar a las posiciones es mejor que estar en las mismas.

Talleres dominó el mediocampo. La defensa tripera esperaba y los pases filtrados no llegaban a destino en el combinado de negro. La técnica individual de Soñora y Navarro, el buen trabajo de Tenaglia hace muy atractiva la propuesta cordobesa pero el retroceso fue el arma del Lobo, además, claro, de la pelota parada excelentemente administrada por Matías Miranda.

Harrinson Mancilla recuperó el espíritu del volante central argentino y demostró que Gimnasia puede jugar sin doble 5. No por eso despreciando a Víctor Ayala –que deberá volver frente a Independiente– pero para tener en cuenta que no es imprescindible resignar volantes o delanteros en pos de “aguantar”.

Una vez más, sublime actuación de Brahian Alemán que ordenó los tiempos del partido durante la segunda etapa, cuando Gimnasia necesitaba algo de aire. El Chelo Weingandt se metió al triperío en el bolsillo, convirtiendo y generando chances de gol. Johan Carbonero encontró su lugar en el mundo jugando por la banda izquierda y Miranda por derecha sin llegar hasta el fondo sino haciendo el freno exacto en tres cuartos de cancha para llegar acompañado por la troupe. A los mencionados como a Eric Ramírez sólo les falta un punto que Diego Armando Maradona mencionó en su presentación a Bosque lleno: “Acá no se juega con revólveres, acá se tira el centro atrás y se la da al compañero para que festejemos todos juntos”. Ese último toque es la única deuda a saldar.

Cambió gol por espacio. Sí. Nicolás Contín pelea fuera del área por cada pelota y detrás de él, las rémoras triperas aprovechan que hace salir a los centrales o el hueco que genera en la espalda de los volantes. Contín abre y Ramírez entra. Es cierto que aleja al Tanque de la zona de definición pero le permite al Lobo llegar con más gente al área. Los famosos “6 tipos en el área” que el periodismo felicitó toda la semana.

No fue penal, nobleza obliga. Germán Delfino, como si la culpa de actuaciones anteriores pesara sobre sus hombros, estuvo especialmente benévolo con el local. Exageradas las expulsiones de Fragapane y Enzo Díaz, compensadas con la doble amarilla a Mancilla.

Será un problema a resolver la inseguridad de Rey que reemplazó a Insfrán sólo porque es el refuerzo y no por méritos individuales. Mismo la transición del rival cuando el Lobo se lanzó al ataque. En algunas jugadas, Talleres se mostró más rápido que sí mismo: llegaban antes los desbordes que los definidores y felizmente, no pudo concretar. Auzqui perdió mucho la pelota, Retegui nunca entró en juego y Fede Navarro fue bastante impreciso. Al Cacique Medina no le salieron las cosas y Gimnasia pudo imponer su juego no a pesar, sino gracias a que la posesión estuvo 70-30 en su contra.

Hay que puntualizar, corregir y seguir. Reemplazar a Mancilla y lograr que los pibes se afiancen con minutos en la cancha. Viene un Independiente alicaído pero que intentará redimirse de local, aún con la sangre en el ojo por la derrota ante Lanús y varios refuerzos ahora sí a disposición.

Este es el camino. El de Diego Armando Maradona.

Lautaro Fernández Elem

foto: @gimnasiaoficial.-

Anochecer triunfal en 60 y 118.-

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