PALAZZO

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Messera y Martini recuperaron la idea de Diego de un fútbol vertical (foto: @gimnasiaoficial).-

No quiero meterme en camisa de once varas y volver sobre un karma del que tanto renegué. Pero no puedo evitar mencionar –aunque el desarrollo de esta nota refute mis propias ideas– que Gimnasia tiene mala suerte.

Por supuesto no es la idea central. Lo será para aquellos perezosos que no les interesa pensar en qué hacen mal y acusan al azar ante sus problemas. Pero me interesa destacarlo porque inevitablemente se vuelve la primera idea que uno atina a elaborar cuando se hace el primer análisis.

Cada error de Gimnasia, es gol.

Señalamos luego del partido con Banfield, en contraste a quienes veían otros culpables, que el Lobo se había hecho prácticamente dos goles en contra. Dos errores garrafales que opacaron el buen juego de toda la noche.

Este último partido, como quien dice “no es lo mismo pero es igual”. Y aquí la idea de “mala suerte”: cada error que comete Gimnasia termina en gol del rival. De una falta inexistente llega un error de marcación importante como es el no poner a nadie que cubra el espacio de remate que tomaría Mendez y que tuviera la fortuna del desvío.

En el gol del 2-2 Tenaglia conduce sin oposición unos 50 metros hasta darle la pelota a domicilio a Soñora que le gana la espalda a los dos 5, Morales no coordina el cierre con Palazzo, nadie tapa y adentro.

Los errores ocurren constantemente, en todos los partidos con todos los equipos, de eso se trata el fútbol. Pero a Gimnasia se le cobra cada uno de ellos en los encuentros donde menos lo merece. Paradójicamente en el peor partido del año, donde más errores cometió fue en Paraná versus Patronato, y allí no recibió goles.

El rendimiento de Gimnasia es excelente. Con un equipo diezmado por las expulsiones, las lesiones y los contagios, se mantuvo la idea de juego y se lograron rendimientos de puntos altos para sobreponerse a la adversidad. Humildemente propusimos una línea defensiva apenas terminado el partido anterior que terminó siendo la correcta y utilizada en el segundo tiempo.

Víctor Ayala no rindió como lateral por derecha con Pedro Troglio y no fue novedad que no lo haga en la actualidad. Harrison Mancilla se vio solo sin su ladero habitual en el mediocampo y por tanto el hueco debió ser ocupado por el propio Ayala que generaba consecuentemente otro en su banda al no tener un volante que pudiera cubrir ese espacio.

Bien Matías Pérez García. Mejor de lo que esperaba, con criterio ofensivo e iniciativa de juego. Paradela se ha amesetado de motu proprio. Se ofusca, se enoja y se olvida de sus compañeros. Ramírez se equivoca (casi siempre). Contín acierta pero no encuentra su ladero ideal para llegar al gol. No fue malo tampoco, el ingreso de Lucas Barrios, que gravitó más que Mammini e incluso más que el 9 titular en sus pocos minutos en cancha. Poco de Carbonero que tuvo en sus pies el triunfo pero que demuestra que siempre se las ingenia para hacerse un espacio frente al arco.

Messera y Martini recuperaron la idea de Diego de un fútbol vertical, ofensivo con asociaciones de buen pie delante de mitad de cancha. Paradójicamente sufre mucho cuando no se logra la precisión puntualmente en un movimiento básico del juego: cuando el control orientado es bueno, Gimnasia es un equipo, cuando el control orientado es malo, es otro el partido. Se nota mucho en Ayala y Mancilla pero todo el equipo lo siente.

Con ustedes, Bruno Palazzo. Junto con Paolo Duval Goltz, hacen la diferencia siendo los únicos centrales que controlan hacia adelante, buscando el pase a los volantes antes que el pase al arquero. Algo tan simple y básico como el dominio del balón, predispone el juego del Lobo. Beneplácito por la aparición de la aparición del joven zaguero, una alternativa real en defensa ante las ausencias. Dato de color: sobrino de José Palazzo, hoy el productor musical más importante del rock nacional, manager de La Renga, Pato Fontanet, organizador del Cosquín Rock, entre otros e, irónicamente, hincha fanático de Talleres.

El balance sigue siendo positivo, pero hasta que no gane, Gimnasia no estará satisfecho. Martini y Messera tienen una idea clara y también la muñeca para llevarla a la cancha más allá de las vicisitudes. Los golpes ayudan a mejorar.

Avanti. Hay con qué y, como siempre, Diego nos acompaña.

Lautaro Fernández Elem.-

Messera y Martini recuperaron la idea de Diego de un fútbol vertical (foto: @gimnasiaoficial).-

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