¡CONSTRUIR!: Rumbo al centenario del Estadio del Bosque

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En marcha (foto: Juan Manuel Rodríguez / Ginasiá).-

“Esto es muy distinto a destruir y empezar de cero. La temperatura de Gimnasia nunca se perdió”, subraya el arquitecto Luis Díaz en el marco del comienzo de las obras de ampliación de la Tribuna Néstor Basile. Los aromas, la identidad y un enclave único. El Juan Carmelo Zerillo, la casa del Lobo, empieza a vestirse de overol y piluso para celebrar sus 100 años.

Tras la firma del acuerdo con PREAR para retomar la obra de ampliación de los 24 metros iniciales de la Tribuna Néstor Basile hacia el lateral que da a la Avenida 60, ya arrancó el movimiento de maquinarias en el Estadio del Bosque.

Vale reseñar que a partir del préstamo inicial del vicepresidente Jorge Reina, la intervención contempla la extensión de 24 metros a cada lateral de la H.

“Estamos todos trabajando y lo vamos encaminando. La gente de PREAR está en marcha igual que nosotros desde el Club con los trabajos complementarios”, introduce ante Ginasiá el autor del proyecto original de remodelación, Luis Díaz. Además, pondera el “muy buen clima de trabajo” generado con los ingenieros José Luis Staiano, Rodolfo Rocca y Sabina Orgambide; el arquitecto Carlos Giménez y toda la gente del Estadio con el intendente Ariel Almeida a la cabeza.

Vale destacar que merced al sistema premoldeado, el panorama visual cambiará fuertemente ahora con el desmonte y clasificación de las tribunas metálicas para su uso futuro y en mayo cuando quede montada la estructura de la platea.


“Las butacas modificarán el paisaje del estadio y se prolongará la bandera de Gimnasia hasta el infinito”, grafica

Recordando la misma situación vivida hace algunos años cuando arribaban los escalones de la nueva Platea H y los camiones eran “escoltados” por decenas de triperos en el tramo final del trayecto por la Autopista Buenos Aires-La Plata, Luis afirma que “a medida que vayamos avanzando se verá nuevamente esa euforia” pero ahora “lo primero es la preparación de las estructuras metálicas”. Y puntualiza: “estamos en la etapa de desmonte y estibado de premoldeados para reutilizar en otros sectores del estadio y/o en otros predios. Para mí eso es tener criterio y entender cómo producir en Gimnasia ,que se reutilice todo y no sobre nada”.

Tras poner de relieve “la cantidad de cosas aprendidas” con aquella obra inaugurada en 2016, reconoce que es “difícil aventurarse con plazos en este contexto de pandemia”, pero “de poder trabajar a un ritmo normal, para el próximo cumpleaños de Gimnasia tendríamos que estar ahí sentados en esa nueva estructura ensamblada. Sin correr riesgos la localía, ya que es algo que no pasó antes y no pasará ahora, máxime no habiendo visitantes”.

En conjunto con la bandeja superior, hay que destacar que con las escaleras y ascensores que se construirán con los 24 metros se marcará un punto de inflexión en la estructura del Estadio.

“La intención es habilitar inmediatamente el tramo nuevo, luego la bandeja superior; y si todo va bien, inmediatamente se iría hacia el lado de la Tribuna Centenario, completando toda la platea de ochava a ochava”, adelanta, no sin antes mencionar que también está en plan de estudio construir “los laterales de la techada y apuntando a la puesta en valor” del edificio que es Patrimonio Histórico de la ciudad.

“Lo central es tener continuidad en el tiempo, con equipos técnicos que se mantengan, lo que siempre anhelé. Lleva mucho tiempo conocer una estructura como la de nuestro Estadio y comprender cómo se trabaja. Los cortes no son buenos, volver a armar un funcionamiento lleva tiempo”, sentencia Luis, quien sugiere que el equipo técnico lleve el nombre de Dardo Cotignola , dirigente ejemplar e impulsor de la Comisión Permanente de homenaje a René Favaloro, como un símbolo de todos los defensores de nuestro patrimonio en el Bosque.

Bosque que abraza

“Un predio de cara a la comunidad es el objetivo central. No un estadio cerrado o intramuros, más teniendo en cuenta la idiosincrasia de los triperos. Es un lugar abierto. El ejemplo es el Anfiteatro Favaloro, pergeñado como una extensión del uso del Estadio, es una pequeña pieza de lo que pensamos de cómo deber ser el conjunto”, afirma en otro tramo de la entrevista.

También subraya la “muchísima identidad” que trae consigo el Juan Carmelo Zerillo: “no es algo que se vea en muchos lugares y todos estos años recorrí muchísimo. Es historia, pertenencia y un enclave único” lo cual nos convoca a “revalorizar lo social, es un hito dentro de la ciudad”.

“Está todo dado para que podamos armar algo diferente a la mayoría de los estadios de la Argentina. Hay muy pocos ejemplos, el de Mendoza en el medio del Parque San Martín o algo de Newell’s dentro del Parque Independencia; pero generalmente los estadios están en lugares indefinidos, degradados de la trama urbana”, ensalza Luis.

Diego y la H: el silencio no es mi idioma

En torno a la estrecha ligazón de Diego Maradona para con el pueblo tripero, acentuada desde que se calzó el buzo de DT de nuestro Club, hasta el final de sus días y hasta el final de los nuestros, Luis no oculta su satisfacción por tantas fotos de Pelusa con el fondo de la Tribuna por él ideada y el cotidiano ida y vuelta con los plateístas, incluyendo gestos de cariño, reconocimiento y hasta cánticos conjuntos.

“Ha sido increíble, algo muy emocionante en todo este tiempo. La arquitectura define una forma de vivir el fútbol, una forma de sentir , es un escenario para el carácter gimnasista. Que la platea esté tan cerca de los bancos, cerca del campo de juego, esa cuestión de cercanía… La gente no es de cartón, está ahí, pegada, haciéndose sentir”, contextualiza.

“ Y celebro el paso de Maradona y que nos eligiera, en un momento que parecía como olvidado por parte del fútbol argentino. Incluso en este final de Diego recalcó la dignidad gimnasista. Tenemos muchos problemas como todas las familias, pero somos esto: íntegros, de buena madera”.


“Una paz tremenda con lo realizado. Somos esto, pueblo, no somos otra cosa. Vimos lo que significa Maradona en Napoli, lo seguimos del lado de Gimnasia cuando fuimos a la Boca, cuando fue DT de Mandiyú o bajo la lluvia contra Newell’s. Sabemos lo que significa, ahora está metido de lleno para siempre en nuestras vidas. Insisto, él captó lo que somos: pueblo”.

“El límite de la energía tripera no se sabe ni donde puede llegar. Veo los muchachos que van por los barrios, ayudando, trabajando, evangelizando. Es algo hermoso. Y es muy digno como se comportó Gimnasia en todo el proceso Maradona”, sentencia.

Sin luchas no hay victorias

“Todos los árboles son testigos silenciosos de toda nuestra vida. Estamos en uno de los pocos lugares que no hubo destrucción a mansalva, surcado por este camino de cipreses, pinos y eucaliptus que conocemos a través de los años, el Estadio es sobreviviente de todo pese a algunos momentos de debilidad o de estar en la mira de las topadoras. El hecho de mantenernos es fundamental para haber reforzado nuestra identidad”, reflexiona el entrevistado.

También pone de relieve la “estrategia clave” de reestructurar “pero a partir de mantener lo que está” ya que “la historia y el perfume es algo que está metido en la memoria, requiere un trabajo casi arqueológico por momentos. Muy distinto a destruir y empezar de cero. La temperatura de Gimnasia nunca se perdió”.

“Estamos en un lugar sagrado porque la dimensión es diferente, algo mágico, más allá de las vicisitudes de un país. Un punto fijo en nuestras vidas. Si lo terminamos ratifica lo extraordinario de nuestro lugar. Un entorno impresionante y una historia natural. De gran silencio y por eso se escucha tanto un grito de gol o el aliento de la gente”.

Una ruta de dos manos entre el Bosque y Meridiano

Pensando en el futuro no tan lejano, Luis ya visualiza el mástil más alto de la Región Capital, la salida al campo a nivel del campo de juego despejando el sector de 60 y luego el remate con la cubierta como pieza metálica diseñada para jerarquizar y definir la escala del Estadio, además del aprovechamiento de todos los espacios del Bosque, todos los días.

“Los edificios que mantenemos en el proyecto son piezas de gran calidad, cuestiones  pensadas desde el inicio. Es pensar también en renovar y darle uso intensivo a la pileta y a su terraza. Y ahí brindemos todos para los 100 años del estadio: vaciar el lago del Bosque y llenarlo con agua sagrada del Ganges, de la India, meternos con túnicas azules y blancas y salir todos santificados”, se entusiasma

Como los pioneros que soñaron nuestra casa del Bosque tras los años en Meridiano V, por sus aromas, su lucha y sus vibraciones, Díaz recalca lo positivo de “construir” incluso en este “contexto horrendo de pandemia”. Y sentencia: “esto indica que hay ganas de vivir, no es algo menor en estos momentos. Soy un constructor nato. Es terriblemente positivo pisar la cancha y trabajar, viendo que con todos los compañeros estamos en la misma. Soy un agradecido de poder trabajar para Gimnasia”.

Marcelo Zilla.-

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