VOLVER A TROGLIO

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Los zurdos al poder (foto: @gimnasiaoficial).-

Vélez, Gimnasia, Gimnasia, Vélez. No sólo como una cronología del resultado sino de la iniciativa en lo que sería un verdadero “american dream” televisivo: un partido de cuatro cuartos. Un partido donde los errores fueron justos.

El visitante encontró en un error básico que Gimnasia tardó en corregir, un bálsamo con el que sobrevivir a un partido muy complejo. La ostensible falta de marca y criterio en el retroceso de Carbonero fue lo primero que vio Centurión al salir del túnel y por la boca de nuestro Lobo. Algo que preveíamos desde el anterior cotejo y lo señalamos: “el buen pie del retornado Ricardo Álvarez y la velocidad de Almada o Centurión son desafíos para el medio campo y la defensa tripera. El Chelo Weingandt deberá estar atento: el viernes cumplió y con los partidos irá asentando un camino al ataque cada vez más criterioso, pero el domingo la prioridad será no descuidar su banda”.

En la apertura del marcador: Weingandt, lejos, Carbonero, de atrás, Melluso, tarde lo mismo que Mancilla. Un desfasaje que se repetiría en distintas ocasiones sin llegar a la conversión y que obligaría al joven ex Boca a limitar sus incursiones en ataque.

Méndez, a los golpes, supo resolver. Corrigió los problemas defensivos lanzando al equipo hacia adelante. Levantó la presión y así ordenó a los laterales. Lo que la semana pasada fue un doble cinco “1-1” con Ayala delante de Mancilla se transformó a una pareja de centrales en la mitad de la cancha. Paradela hizo el resto y sus laderos lo acompañaron.

Un dato no menor para el fútbol argentino tantas veces denostado: las contundentes exhibiciones de calidad en el dribbling vertical de mitad de cancha hacia el área de Paradela, Matías García, ilusionan. Cuando nos hicieron creer que los únicos que saben gambetear están en Europa, dos triperos y –nobleza obliga- el velezano Ricky Álvarez fueron protagonistas de un hermoso partido con sello nacional.

Me gusta Gimnasia. Y como me gusta Gimnasia lo hago lo más extensivo posible: los contragolpes “troglianos” que signaron la reacción tripera en el segundo momento del primer tiempo reivindican la labor del hombre de rulos hoy utilizado por el hombre calvo que comanda la táctica. Ante un equipo de buen pie, con una plantilla de nombre extraordinarios, la presión y la contraofensiva surtieron efecto. El juego al error que magistralmente ejecutó el 57 del Lobo logró un golpe de efecto en el partido: el empate y el diezmo numérico al visitante descolocaron a la V que no pudo resolver el trámite.

Caco García calcó el penal que Diego le convirtió a Zenga en Italia 90 (foto: @gimnasiaoficial).

Rinde frutos el mejor Troglio. Pero atención. Si se lo confunde con el peor, coincide bastante con el peor Méndez, que sustituye nueves por zagueros.

Lo admito, a Carbonero le grité “no pateés, tocala afuera” porque tenía pase. La historia es cosa juzgada.

Desde ese momento, Méndez-González tuvieron un encuentro con sí mismos. Sostuvieron felizmente el ataque y Gimnasia no pudo concretar, pero paulatinamente la iniciativa que fomentó Pellegrino nos desordenó. Ahora Mancilla y Ayala sí se escalonaron uno detrás del otro abriendo huecos y desacoples que terminaron en los reiterados “fules” periféricos al área.

“Vas a ver, lo va a poner a Alemán” me decía mi novia. Lo admito, pensé que (debería) iba a poner a Comba para tapar la banda y poder atacar y defender rápidamente. Diario del lunes.

El ingreso del uruguayo no aportó, y no -en su defensa- por “cómo jugó” sino por “cómo juega”. Evidentemente no era el partido para poner el cuerpo y aguantar la pelota sino para continuar con un juego dinámico que ofrecían los volantes triperos.

¿Por qué un partido donde los errores fueron justos entonces? Porque los cuatro goles eran evitables, pero sus cuatro momentos coincidieron con la iniciativa del equipo los convirtió. 

Un partido hermoso de ver para quien puede disfrutarlo sin sufrir. Álvarez, Almada, Centurión y Gago mismo incluso con sus pocos minutos en cancha hacen de Vélez un equipo admirable que aún no ha explotado todo su potencial.

Gimnasia tiene un juego claro. La presión alta y la ofensiva le han dado resultado. Sacan a Méndez de su zona confort y ordenan al equipo en pos de su idea de juego y no la del rival. Las lesiones de Lucas Barrios y de Matías Pérez García son casi mensajes divinos de hacia dónde (no) tiene que mirar el DT (reitero: no por “cómo” juegan sino “a qué” juegan). Huracán es un gran desafío.

Finalmente. Así como nuestros jugadores enviaron su abrazo y su saludo, yo también en esta humilde nota, la cual dedico –como todo lo que haga en estos días de zozobra- a quien menos lo necesita y más lo merece, Diego Armando Maradona.

Lautaro Fernández Elem.-

Los zurdos al poder (foto: @gimnasiaoficial).-

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