SOLDADO DE GIMNASIA: ¡FELICES 80 DANIEL!

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Daniel Bayo (foto: Pato Cremonesi).

En esta jornada tan especial, recordamos la charla de Ginasiá con un símbolo tripero. La entrevista fue parte de la edición de noviembre de 2015.

TU TANGO TUS COLORES

Baluarte de un equipo que hizo historia y que le dio el mote más reconocible a nuestra divisa: ¡Lobo! En un tiempo de demasiadas opiniones en redes sociales, demasiados botines de colores y demasiada cumbia en los vestuarios, un poco de franja azul marino pegada al pecho, sin más. Daniel Bayo, en diálogo con Ginasiá!

En 1961 fue el primer triunfo de Gimnasia en el Monumental, 1 a 0 con gol de Diego, mi hermano, y ahí ya se iba armando ese equipo que iba a entrar en la historia.

El Lobo del 62 era excelente, para mi gusto debe haber sido el mejor equipo que tuvo Gimnasia en lo que es línea por línea. Además, si no tiene el récord, debe estar cerca con 17 fechas invicto y con 9 partidos seguidos ganados.

Los jugadores pasan por momentos altos y bajos en su carrera, pero en aquel equipo coincidió que los once que entrábamos a la cancha estábamos en nuestro mejor momento. Antes de los 15 minutos hacíamos un gol en esa racha invictos y como plus se le ganó al campeón Racing 8-1; a Boca, a River… El contrario sabía que acá en el Bosque era boleta.

El nivel de juego era muy bueno en general, no llegamos al título porque Enrique Fernández Viola, el DT, le dijo a la dirigencia que si se sumaban tres jugadores salíamos campeones, pero en ese momento le argumentaron que estábamos para pelear en mitad de tabla…

Jugábamos como podíamos, nos infiltrábamos. Siempre fue difícil pelearles a los grandes, los bombeos ocurrieron antes, ahora y seguirán ocurriendo.

“El que mejor marcó a Pelé”, dijo la prensa cuando en febrero de 1962, el Santos vino a jugar al Bosque. El maestro Osvaldo Ardizzone lo llenó de elogios no habituales en su excelsa pluma; el ‘Veco’ (Emilio Lafferranderie) tampoco escatimó letras de molde para dar cuenta de las cualidades de Bayo ¿Y el fútbol de hoy?

Entrevista publicada en Ginasiá de noviembre de 2015.

El 80 % de lo engorroso del juego es problema de los referís, en nuestra época era manos atrás y “señor, ¿puedo hablar?”. Hoy le explican, insultan, se tiran al suelo por cualquier cosa, todos reclaman.

Mientras, por las presiones, la carrera de técnico es un poco una lotería. Es ganar partidos, ya no se espera a nadie, creer en los jugadores no es fácil. Los buenos se han ido y van quedando los de menor calidad.

El fútbol se ha hecho muy físico, un correr al contrario para no dejarlo agarrar la pelota. Antes uno quería agarrarla para mostrar lo que sabía. Mi gran frustración puede llegar a ser no haber sido DT, porque sé que le puedo transmitir muchas cosas al jugador. No puedo aceptar que un zaguero que esté libre, con el rival más cercano a 15 metros la revolee en vez de pararla, mirar y salir jugando.

A Troglio lo respeto mucho, es un excelente tipo, hace lo que puede con lo que tiene y se hace una mala sangre tremenda y quiere lo mejor para el Club.

Los DT docentes…y los cuenteros

Cuatro grandes entrenadores voy a nombrar: Adolfo Fernández Viola, el uruguayo; Adolfo Pedernera; Néstor Rossi y Renato Cesarini. El que me enseñó la ubicación en el campo fue el primero, un estratega formidable, sabía lo que cada uno debía hacer. No hay puestos en el fútbol, hay funciones.

Además, darse cuenta que son once voluntades, once individualidades que juntas tienen que cumplir con el cometido que el DT eligió y poniendo de relieve la solidaridad para con el compañero.

Pero ¡Hay tantos cuenteros! El ‘Toto’ Lorenzo por ejemplo. Hasta diez días antes del Mundial de Chile yo estaba en el equipo. Me sacaron y pusieron a uno de un equipo grande. Después lo tuve de técnico en River, nunca le pregunté nada, pero ya que lo tenía a mano no pude contenerme.

Yo tenía el anuncio con los jugadores que iban a ir a Mundial. “Si no se muere, si no se enferma o le pasa algo grave a alguno, estos son los 22”, dijo él. Entonces lo encaré y le aclaré que yo no me morí, estaba bien y él entonces me responde: “tendría que haber ido a AFA a preguntar”.

Ahí nomás le dije que de técnico “no tiene nada, es un irrespetuoso. Si es el DT tenga los huevos de hacerse cargo de sus decisiones”. Me ha llegado a decir que la tire afuera “porque es negocio” y argumentaba: “ellos para meter la pelota dentro del campo de juego tienen que poner uno fuera de la cancha y tenemos 11 y ellos son 10”… “¡No me joda! Eso digáselo a un pelotudo que no sepa nada de esto”, y este es un tipo que fue entrenador en dos mundiales. Engatusó a todo el mundo. Los futbolistas son los que salen a la cancha. Lo dijo Diego mismo en el Mundial que 86 se ganó con los jugadores y punto.

El Bosque

Me da mucha emoción la cancha de Gimnasia. Hace poco pude entrar y sentí una sensación especialísima, justamente contra Boca porque le entregaron una plaqueta a Alfredo ‘Tanque’ Rojas. Me invitan a entregársela en mano y cuando entré en la manga, están las fotos históricas y está muy lindo eso, inclusive la del Lobo 62. Ver todas esas tribunas colmadas me volvió un poco a esa época de jugador.

Nosotros entrenábamos en la cancha principal o en la cancha chica ¡Si vieran las canchas que jugábamos nosotros! Yo usaba unos botines marca Risso Suárez, si vuelvo a jugar los puedo usar, con diez tapones redonditos, planos, apoyabas todo el pie, y la empalmabas mejor, aunque no dejo de reconocer que estos botines de hoy en día pesan 500 gramos, pero con aquellos era mucho más dominable la pelota.

Nunca he tenido enemigos, con los que he terminado mal. Todo quedó en la cancha, nunca fui mala leche o pegarle a alguien para romperlo. Yo jugaba fuerte, pero tenía otras características.

Soldado de Gimnasia

En Gimnasia me enseñaron a ser hombre. Empecé a ocupar un vestuario con gente grande, un equipo de hombres. Estos colores me enseñaron a ser consecuente. En tres divisiones yo no jugaba, hasta que un día faltó uno en séptima y jugué de marcador de punta derecho y jugué bien. Luego faltó el 5 en quinta al año siguiente. Me preguntaron si me animaba y seguí y así llegué a tercera de 5.

Un día que salen los jugadores de primera uno de ellos sale con la marcha atrás del auto y lo aprieta en la pierna y lo lesiona al titular. Me llamaron, tenía 19 años. Fui a entrenar ese sábado. Jugué, y nunca más abandoné la primera.


Entrevista publicada en Ginasiá de noviembre de 2015.

Tengo todo ese recuerdo, mis estudios secundarios paralelos a ir a entrenar solo. Yo vivía en diagonal 73 y 115. Iba a la Escuela Industrial y los horario del Albert Thomas eran doble turno, en pleno invierno, salía de noche, me iba con la bicicleta cuando salía de los talleres, en el entrenamiento me daban una ropa tremenda, no sabía por dónde meter la cabeza y por dónde los brazos de los agujeros que tenía. Había un solo foco que daba espaldas a la 60 y había una pelota. Pero a Gimnasia lo queríamos, no nos importaba. Nos acostumbrábamos a lo que teníamos y a valorarlo por sobre todo.

Me he creado enemigos por decir las cosas que pienso, nunca tuve la oportunidad de dirigir. No me llamaron ni para preguntarme, pero soy un soldado de Gimnasia.

Son cosas que te unen en forma definitiva y no hay ninguna posibilidad que eso deje de existir. A veces a uno le agarra bronca, cada calentura, ‘¡No puede ser!’ ‘Para qué me hizo mi viejo de Gimnasia!’… Pero es un instante, porque después, ¿qué voy a decir si la tengo pegada?, pintada en la piel. Si nos hacemos mala sangre es justamente por eso, por este amor.

Si me dieran la oportunidad de hablarle a quienes vayan a jugar en Gimnasia, lo primero que les digo es que esta camiseta que ustedes visten, la franja azul, esta casaca tiene una historia y son jalones y jalones, forjados a través de un montón de cosas, con mucho sacrificio y amor.

La historia se las está prestando el Club a ustedes, defiéndanla como corresponde, Gimnasia es un club honorable y ustedes tienen que ser igual de honorables.

Se lo dije a todos los presidentes: Si un día me necesitan, es por productividad lo que creo. Si doy el ejemplo, el que está abajo mío, lo replicará. El jugador cree en el DT cuando lo que le dice le sale bien en la cancha. Tenés que tener chapa y demostrar que tenés un pasado que avala lo que le estás diciendo.

La del sex symbol Lavezzi no va, esa idiotez de tirar agua al entrenador, ¡qué se dediquen a jugar!, ¿qué jugador te va a hacer caso después? No es gracioso para el tipo que está dirigiendo, ya que le está quitando posibilidades de mando.

Bayo, Troilo y Goyeneche

Cuando jugaba en River, hice un recordado gol a Boca y recibimos la visita en el vestuario del ‘Gordo’ Troilo. Me llenó de halagos, quería estar en mi lugar y yo le dije que también quería estar un poco en el escenario y cantar un tango…

Pasaron los años, Mar del Plata, 1971. Tocaban con el espectáculo ‘Caño 14’, Goyeneche y Troilo. Justamente estando en la ciudad, no lo dudo y voy. El ‘Gordo’ se sentó en la barra y ni bola, yo estaba al lado. Entonces el ‘Polaco’ le dice: “che, hay un amigo que te quiere saludar”. Por ahí se acerca y me dice “¿Vos sos Danielito no? ¿Y vos querías cantar conmigo? A ver si  te animás esta noche…”

¡Qué no me voy a animar! En el camarín, el ‘Polaco’, él y yo. Sacó el fueye y ensayamos  con “Tinta roja”. Todo parecía una joda, no sé sabía si iba a cantar, me llevó a fondo a ver si la podía pilotear y fue nomás que me anunció y entré a cantar: “Paredón, tinta roja en el gris del ayer…”

En el escenario narró toda la historia, lo del vestuario, el gol a Roma. Canté ese primer tango, entre aplausos el segundo e incluso me invitó a cantar con él en otras presentaciones, “sería un golazo”, me dijo, pero a mí la noche no me gusta, la noche está para dormir…

“Esto es mi vida”, dice Daniel rodeado de los cuadros que predominan en su hogar con los momentos que han signado su carrera deportiva. Lamentando que muchas veces se les pague mal a los exjugadores del Club que tienen ganas de aportar, reivindica la pacificación institucional y pide cimentar acuerdos con otros clubes del interior y del exterior; salir a captar talentos. Elogia al Campus y al empuje de los socios para su concreción.

A los 21 años me rompí los meniscos de la rodilla, sacarme líquido sinovial durante toda mi etapa de jugador, meterme corticoides. Tengo una artrosis que no sé cómo sigo caminando. Esto lo vale. Esto es Gimnasia.

Lo que más me enorgullece y me emociona y a la vez es una caricia al alma es que mis hijos, digan “jamás nadie durante toda mi vida me ha hablado mal de vos, al contrario, todo el mundo se ha alegrado al saber que soy hijo de un tipo derecho, que transitó bien la vida, con pocos o muchos triunfos”.

Cuando me dicen eso, es el triunfo de haber siempre procedido bien. Haber sabido que el esfuerzo de nuestros padres también valió la pena.

En el año 68, acordé mi vuelta a Gimnasia, arreglamos todo. Llego a mi casa esa misma noche y ya sentí que la rodilla no estaba para seguir jugando. Llamé y cancelé todo, quería que la gente conserve la imagen del 62, ya no podía completar un partido, no podía no jugar al ciento por ciento en este Club.

Bayo, el declarado ‘intransferible’ cuando se lo quiso llevar Real Madrid. “La Plata es Daniel con la 5 de Gimnasia por la mitad de la cancha”, dijo un exintendente alguna vez. Las “veredas que yo pisé”, en ese tango.-

Marcelo Zilla

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