ESCUDOS EN 3D, MADE IN MARDEL

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“Pepiko” es conocido entre los gimnasistas por sus escudos en 3D. Claudio y Mauro, padre e hijo, son dos artesanos triperos que viven en Mar del Plata, especialistas en tallados del Lobo.

El nombre de Pepiko es porque cuando Mauro era chico decia “Pepiko” en vez de poquito. Y como cayó, quedó.

Pepiko empezó con artesanías en madera para nenes, juegos didácticos, ya que “Mamá Adriana” fue maestra jardinera y ahora los trabajos incluyen desde tableros sensoriales a los escudos, ya sean de fútbol profesional o clubes de barrio o lo que la gente pida.

Mauro nos cuenta que es difícil estar en Mar del Plata y ver que juega Gimnasia en el Bosque y no poder ir. Claudio trata de no perderse ningún clásico o algún partido “importante”, pero están seguros que todos los partidos del Lobo son importantes. 

Claro que la distancia y la parte económica no hace nada fácil el poder estar seguido. Mauro trata de estar en el Bosque partido por medio para alentar al Lobo.

Claudio es platense, Adriana es de Trenque Lauquen, y allá por 1987, es decir tiempos donde Gimnasia ganaba clásicos muy seguido, con gol de Pedrazzi, con goles de Villazán y Merlini (Y posteriormente con los infaltables goles del “Pampa” Gambier) se mudaron a la “Feliz”. Mauro nació en 1988 -marplatense pero triperazo, dijo la partera– llegó al mundo un par de meses después que Gustavo Moriconi batiera un récord atajando todos los penales en un clásico jugado en la vieja cancha de madera de 1 y 55.

Cuando llegan a Pepiko pedidos desde La Plata, a veces viajaban y los entregaban y también se realizan por correo. 

“Escudos 3D de Gimnasia tenemos dos tamaños, el normal de 44 por 34 centímetros y uno más grande de 75 por 50”, dicen. Dependiendo de los pedidos que tengan, pero gozando del trabajo que más les gusta hacer, en cuatro días arman el escudo.

“La llegada del Diego fue una cosa de locos, creo que en ese sentido por más que a mí me volvió loco, a mi viejo creo que le sacudió más por lo generacional, hasta tiene videos VHS donde grababa los partidos de Maradona”, cuenta Mauro.

Fue tal la emoción y la fiesta que Pepiko no quiso quedarse afuera y creó su homenaje, con el rostro de D10S rodeado por el escudo de Gimnasia.

Mauro nos cuenta: “Acá en el estadio ‘Minella’ cada vez que viene el Lobo, vamos todos,  salvo mi mamá que se queda. Pero estamos todos alentando, hasta la nena de Marina, mi hermana, que tiene un año y gracias a un amigo fue socia al minuto, aunque comparte su cariño con Racing, que es el equipo del papá. 

Lamentablemente, entre otras malas consecuencias de esta pandemia, toda esta situación los hace extrañar muchísimo el ritual de viajar, visitar familia y amigos en La Plata y estar en el Bosque alentando a Gimnasia. Pero su amor, claro, sigue intacto, como el de todos los triperos. Y ayudan a multiplicar esa imagen tan querida por los triperos que es su escudo. 

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