EL BICHO ESE DEBE SER PINC#*

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Foto: Kaloian Santos Cabrera.-

A riesgo de darles de comer a los pequeños felinos y felinas, que también suelen leer Ginasiá como leían Tribuna para romper ese aburrimiento crónico que los persigue, digo que lo que más extraño en estos meses de pandemia, es el sufrimiento. Pero ese sufrimiento que como dicen en Colombia, “pica pero no mortifica”.

Extraño esa forma de ansiedad en la previa de un partido, extraño hacer esos cálculos matemáticos y de los otros, los que se traducen en pálpitos sobre si esta vez ese o esos jugadores que ya sabemos se van a sacar el balde y la van a mandar adentro.

Extraño esa sensación de estar a la pesca de las informaciones, de los chismes, de los detalles. Extraño ese estado de beligerancia que nos mantiene siempre vivos, alertas y también, lo más importante, felices de ser lo que somos y cómo somos.

Para definirlo brutalmente: extraño no tener a Gimnasia en la cabeza por la falta de competencia deportiva, aunque me alcance y me sobre tenerlo en el corazón.

Así estoy viviendo estos días sin Gimnasia que para mí es lo mismo que vivir sin fútbol. Es que pertenezco a un raro (o quizá no tanto) segmento de talibanes que no conciben nada que tenga que ver con una pelota y un arco si en el medio, atrás, adelante o en el fondo no hay algo vinculado al Lobo. A diferencia de muchos y muchas que conozco tengo una severa incapacidad para entretenerme con el fútbol de otros. No soy de los que consume la Premier League ni ninguna de esas competencias.

Antes de la pandemia, a veces, por cansancio, me he entregado a ver un rato al Nápoli porque me considero hincha virtual por Diego y por el Pampa Sosa, como también del cuadro inglés ese que ahora no recuerdo, en el que jugó el Colorado Sava. Pero no más de eso. Ni hablar de la famosa liga española donde mi único punto de referencia es ese pecho inmortal de Leo Messi.

Limitado a sufrir con alegría, aunque sea ante un Patronato-Aldosivi por el asunto de los promedios, puedo decir que estos días son de extraña paz. Me animaría a decir, una paz parecida a la de los cementerios.

Pero aguante es nuestro segundo o tercer nombre. Está en el DNI y en el carnet. Y con el sol de la primavera es posible que también aparezca otra vez el fútbol que más me interesa: el que tiene que ver con Gimnasia.

El de las angustias y los sueños, el de las broncas y de las alegrías. El del humor  a prueba de balas del que últimamente ha salido fuerte rumor: “el Corona ese, ese bicho, dicen que es pincha”.

Pico Sanzone

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