TRIPEROS EN LA PRIMERA LÍNEA DE DEFENSA

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Las sensaciones de dos médicos y la experiencia de un voluntario en los ensayos que buscan una vacuna para el Covid-19. La pelea contra la pandemia en primera persona.

“Al escuchar la noticia que iban a empezar las pruebas de la vacuna, busqué y leí lo que (el infectólogo) Fernando Polack quería hacer con la Pfizer/BioNTech. Enseguida registré mis datos y al toque me llegó un mensaje que me confirmaba que quedaba de voluntario. Eso fue hacia finales de Julio. En todo este lapso, me iban llamando todas las semanas a ver cómo estaba”. Quien habla es Juan Pablo Tejedor, histórico colaborador de la sede social Gimnasia, actualmente más vinculado al básquet tripero en la APB. Es uno de los voluntarios en los estudios que se llevan adelante en el Hospital Militar de Buenos Aires, para encontrar la vacuna contra el coronavirus en Argentina, testeos que también se llevan adelante en Brasil, Estados Unidos y Alemania.

“El día indicado vino un remis a buscarme que me dejó adentro propiamente del Hospital. En el hall central ya había gente esperando. Yo obviamente todo con ropa de Gimnasia y llamativo fue que no vi ni uno con algo distintivo de algún otro equipo, nada de nada”, puntualiza uno de los miembros fundadores de la Filial Olave.

Y reconstruye: “de a grupos iban llevando a la gente y tuve que hablar con una doctora durante dos horas aproximadamente. Repasan el historial médico de cada uno; si tuve enfermedades, fracturas; cómo es mi vida social y una serie de recomendaciones. Con ese filtro mucha gente fue quedando al margen por distintas cuestiones. Hubo que firmar el consentimiento por posibles efectos adversos. Me sacan sangre, hisopado y a esperar en un box. Ahí ya me hicieron la aplicación. A la media hora se deja el expediente y siempre con una cartulina colgando del cuello donde van anotando exhaustivamente todos los pasos. Te esperan afuera con el auto, mucho protocolo y organización”.

Consultado por efectos colaterales de las pruebas, el ‘Colo’ señala: “con la primera dosis tuve un poco de dolor en el hombro, leve, pero nada de dolor en el cuerpo, ni fiebre. La segunda dosis más fuerte, un poco más de cansancio, pero tampoco dolor. Fiebre sin temperatura digamos. Hay teléfonos de urgencia. Seguimiento todas las semanas con un celular que te dan, parte diario sobre si tuviste síntomas.

Sobre los próximos pasos, Juan Pablo Tejedor señala que “de acá a dos meses nos sacarían sangre y ahí revisarían cantidad de anticuerpos y demás, por lo que nos explicaron. De todos modos, es un tratamiento de dos años. Me gustaría que la vacuna esté primero para la gente grande que es la más vulnerable ante esta enfermedad y para los pibes, para que puedan ir a las clases”.

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Una de las tantas mujeres triperas que pelean día a día contra el Covid en la región.

Desde el lado de los médicos y médicas que día a día dan pelea en los hospitales y clínicas, junto a todo el personal de Salud, Santiago Giordano analiza que “las medidas de prevención son las que tienen que existir. Tuvimos una situación muy particular que es que cuando había menos casos se daban las grandes campañas de concientización, buena parte de la población las asimiló, pero cuando se fue agudizando la situación, quedaron relegadas y la estrategia comunicacional de los ministerios no se fue fortaleciendo. Se podría haber enfatizado más en el por qué es importante, en cómo se contagia el virus. Algo fundamental, los riesgos. Campañas más claras para definir conceptos”

A su vez, el médico tripero lamentó que a una significativa porción de la sociedad “le pase desapercibido” que un expresidente “haya dicho que ‘se van a morir los que se tengan que morir’. Desde que comenzó la pandemia han intentado boicotear el aislamiento, que es la medida más efectiva. Gran parte del fracaso es que no hubo un pacto social en tratar de combatir la pandemia. No hubo mensaje de unión, de coordinar los diferentes actores, sí se vio los primeros 15 días. Luego no se sostuvo”, sentenció el médico clínico que cumple tareas en el Hospital San Roque de Gonnet.

Por su parte, el vicepresidente de la Asociación Sindical de los Profesionales de la Salud de la provincia de Buenos Aires (CICOP), Fernando Corsiglia, reseña que  “cumplimos seis meses de emergencia. La primera etapa fue de preparación, de organizarse para resolver la atención. En los últimos dos o tres meses la altísima demanda y las características y complejidades de la enfermedad hicieron que quienes estén en primera línea de asistencia estén en grandes dificultades para sostenerse, están exhaustos, estresados, preocupados, doloridos y con grave afectación en su salud, lamentado inclusive fallecimientos a diario. La situación es tremendamente complicada para nosotros”.

Según Corsiglia, “hubo aumento de infraestructura e insumos que no fue seguido concomitantemente con el del personal. Estas malas condiciones salariales y laborales en la Provincia son una cuestión a abordar. Es un momento crítico, con los guarismos de ocupación y el cansancio extremo del personal”.

Santiago Giordano, recuerda que Salud fue un área degradada y afirma que “el comienzo de la pandemia nos agarró con un Ministerio de Salud por suerte, pero con muchos programas sin poder funcionar. Es un eje que se trabajó muy bien el de fortalecer tanto a nivel estructural como recurso humano y hay que mantenerlo aumentando el presupuesto. Para el “Doc” tripero, “no nos salvamos solos, hay que enfatizar en las consecuencias de las conductas individuales”.

“No somos héroes. Somos trabajadores con una capacidad determinada y con muchos años de formación. Debemos ser reconocidos como tales por quienes tomar decisiones. Cobrar nuestro salario de forma adecuada y brindar las mejores cosas que tenemos para intentar resolver los problemas de la población que la está pasando bastante mal”, remata Corsiglia, formado en la Residencia de Medicina General en el Hospital Carrillo de San Vicente y desde 2005 trabaja en el Hospital “Mi Pueblo”, en Cañuelas.

Gimnasia, en la salud y en la enfermedad

“Estar trabajando y que esté jugando el Lobo es siempre un tema. Hay que buscar algún compañero de guardia. Escaparse un ratito para pescar algo de la tele, seguirlo con enfermeros que lo estén viendo o seguirlo radio. Por suerte somos mayoría en todos lados y siempre hay un tripero o una tripera que nos pueda acompañar. Es quizás el momento de conexión también para sentirnos un poco en familia”, dice Santiago y también enumera incontables cambios de guardia para ir a la cancha, a expensas de recuperarlas luego con turnos kilométricos. “Es cuestión de estar siempre conectado con el Lobo, sea con trabajadores o con pacientes. Gimnasia siempre transforma una relación”, concluye.

“Gimnasia está incluido en todo. El momento más difícil es el de la residencia porque es una tarea casi permanente de conocimiento, aprendizaje, guardias y hay que apelar a las mil y unas estrategias para conseguir reemplazo, no sólo para saber qué pasaba, si no para ir a la cancha. Si hay algo por lo que evité guardias de fines de semana es por la cancha…”, confiesa Corsiglia y resalta que el amor albiazul fue transmitido por su padre.

“Él vino de mucho chico desde Trenque Lauquen, se enamoró de la ciudad pero particularmente de Gimnasia. Me transmitió eso y yo a su vez se lo transmití a mis hijos, aunque eso corre en la sangre. Cuando yo era pibe, a mi viejo le gustaba ponerse contra el alambrado, hacia la izquierda de la hinchada. Tiempos de Gatti de arquero. Quería estar cerca de lo que pasaba en el propio terreno. Ya de más grande y ahora con mis hijos vamos habitualmente con mis hijos a la ochava de la cancha de bochas”, indica quien se deslumbrada de chico con dos enganches de pase quirúrgico: Carlos Della Savia y Alberto Beltrán.

Finalmente, el líder de la CICOP resalta: “yo soy de ir a la cancha sistemáticamente. No recuerdo cuándo fue la última vez que no fui… Cuando mi primer hijo llegó a la adolescencia fuimos a todos los lugares donde jugaba el Lobo, sobre todo la campaña del ascenso: Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Tucumán, Mendoza y demás… Hasta que no se pudo ir de visitante. Y es así que Gimnasia está absolutamente ligado a mi vida”.

Redacción: Marcelo Zilla
Fotografías: Juan Manuel Rodríguez

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