JUGAMOS CON DIEZ

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Por Luis Díaz (*)

La muerte de Dardo Cotignola, debilita a Gimnasia. Con el dolor a cuestas que  producirá su ausencia deberemos pensar y reaccionar para compensar a ese jugador  incansable, tarea difícil.

Hace meses me llamó para recordar los 25 años desde que comenzamos con la  cabecera Centenario. Solo Dardo recordaba esas fechas, íntimas, reconfortantes. Viví junto a él muchas obras: la Centenario, la 60, las ochavas, la recuperación y escritura de las tierras del Estadio del Bosque, la platea H/Basile, el anfiteatro y el memorial Dr. Favaloro.

Muchos compañeros, por supuesto participaron de toda esta construcción esencial, definitiva. Pero Dardo, fue sin dudas, el motor del engranaje Gimnasista. Fueron tantas las mañanas que me esperaba debajo de los tilos, en el Estadio, que  podría armar una historia, esperábamos a algún dirigente, que prometía venir, era en vano, lo sabíamos. Nos íbamos muertos de frío, lo acercaba a su oficina de calle 6 y me iba pensando. Y como si nada a los 2 días Dardo tenía planeada otra reunión.

Era la  época de las viejas torres de iluminación, de imaginar la cabecera 60, o simplemente  cambiar un portón destartalado. Muchas veces decía que un hotel 5 estrellas era lindo, pero era una triste ilusión, que prefería su casa. Así era con su Estadio, con el Bosque, con su historia de niño delgado y bajito nadando en la pileta pegada a la cancha. No tengo dudas: en esencia Dardo fue un constructor. El hecho de hacer caminos por la patria, lo llevó hasta el pueblo pampeano Jacinto Aráuz, para llevar tierra del Estadio del Bosque, consolidando la huella de sudor y gloria del Dr. Favaloro. 

Su admiración por el Dr. Favaloro se entendía: la ética, la devoción por el trabajo, la honradez, la sabiduría y la docencia, de ahí la lectura del decálogo, los videos ejemplares y la camiseta de Gimnasia entre las manos de ambos.  Recuerdo la definición del concurso nacional para el diseño del memorial. Es inolvidable esa tarde en la sede con el jurado: Lorente de Montevideo, Otero y Alejandro Puente, el gran artista que dio Gimnasia. Dardo con Alicia habían organizado  la merienda y esperábamos ansiosos el primer premio. Fue una reunión maravillosa (lo  que muchas veces imaginé para Gimnasia), escuchamos el veredicto del jurado, él lo imaginó y dijo: ¡hay que construirlo!

Se repartía entre Gimnasia y el Rotary con Beba, porque para ellos el trabajo solidario  y generoso era vivir con alegría. Cada año armaba el árbol de navidad en el Estadio,  una instalación que perduraba a través de los años en una lucha solitaria contra la depredación criminal de la naturaleza, mientras a su oficina la invadían pilas y pilas de  ropa para abrigar a los con frío, estaba en su piel la ética de la ayuda social.

La camiseta de Gimnasia hoy, creo es una red con muchas heridas, los vacíos valen como las cuerdas, tengo la ilusión de que la red sea nuevamente tela y bandera, tal vez  los muertos de Gimnasia ya tengan el telar para el rearmado, son muchos. Son tiempos extraños los que vivimos, de individualismos efímeros, en un mundo fragmentado socialmente, de virus y pandemias, pasa todo con velocidad (más aún que la de Chirola Pignani). En esta degradación de noción colectiva vuelve a surgir en mi memoria el instinto solidario y colectivo de Dardo contra su propio tiempo, como una enseñanza silenciosa para todo Gimnasia.

Fue con 80 años a la selva tucumana en la lucha por no descender, para gritar el gol del Tete González, porque era hincha de Gimnasia.  Siempre volvía sobre el Estadio “si no hubiéramos hecho las cabeceras, hoy donde jugábamos? en Lanús, en Quilmes?” Me repetía: “pusimos 6.000 tablones, Luis! Se da cuenta? Módulo tras módulo, 2.40, más 2.40, más 2.40…..y esos árboles!”  

Trabajó con la Escuela en forma permanente, entendiendo que la educación finalmente salvará a Gimnasia, como un ejemplo de una Argentina soñada.  Tal vez deberíamos pensar como jugar con 10 y transformar esos 10 jugadores cansados, en 6.000 jóvenes, íntegros, verdes, azules, blancos, que entiendan que Gimnasia es el otro y mantengan con educación la ambición de Dardo Cotignola: un Gimnasia inmenso, colectivo, glorioso, con su Estadio terminado.

Nos queda terminar el Estadio, nos espera la arquitectura del Bosque, los sonidos del  sol, la iluminación del viento.  No pretendo ser autorreferencial, cada uno de los amigos, los Alfredo, los Rafa, los Fercho, los Daniel, los Diego, las Mónicas, las Alicias, los Ariel, los Francisco, los Miguel,  muchas y muchos más que 6.000, recordarán un encuentro, una palabra, un gesto, una  mano, así vamos…                                              

(*) Arquitecto y amigo de Dardo Cotignola.  

DARDO COTIGNOLA, durante una entrevista con Facundo Aché, Camilo Bacheto y Osvaldo Sagastibelza de la Subcomisión de Cultura y Museo, el 13 de Julio de 2018.


Foto de portada: Documental «Rey de Corazones»
Foto interior: Subcomisión de Cultura y Museo del Club de Gimnasia y Esgrima La Plata.

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