¿QUÉ NOS PASÓ EN LOS CLÁSICOS?

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Un banderazo el día anterior, un marco imponente con 10 mil banderas en el Bosque, un 4 a 1 que dejaba knock-out a un Estudiantes que venía peleando los primeros puestos. El visitante que muy pronto se quedaría sin cancha propia, dejaba el Bosque con una derrota que era un sello muy doloroso en su centenario. Ese resultado, además, mostraba un dato contundente sobre la localía: Gimnasia llegaba a 10 años sin perder un clásico en 60 y 118… ¿Qué pasó después?… Sin dudas, los resultados adversos en el clásico fueron casi una constante a partir de entonces.

Año 2002

En el año 2006 el equipo empezó a jugar en el estadio ciudad de La Plata donde se derrumbaron las estadísticas, incluyendo goleada en contra y campeonatos a favor de su clásico rival. Gimnasia no logró ganar un solo clásico en 25 y 32. Posteriormente, ya con Walter Gisande como presidente, se produjo el regreso al Bosque, donde el Lobo le volvió ganar a Boca, River, Racing, ganó las dos finales con Atlético Rafaela y ganó el clásico 3 a 1, a un rival que había perdido en Dubai pero que llegaba al Bosque ostentando ser el campeón de la Copa Libertadores. Posteriormente asumió la presidencia Héctor Delmar, volvió Guillermo Barros Schelotto, y a pesar de las protestas se volvió a jugar el clásico en 25 y 32, se volvió a perder, 0-2, y el equipo descendió al terminar ese torneo. Ya con Daniel Onofri como presidente Gimnasia únicamente pudo ganarle al Pincha en “el Minella”, en Mar del Plata, 1 a 0 gol de Lucas Licht. Con Gabriel Pellegrino como presidente, Gimnasia no pudo vencerlo ni en partidos oficiales ni en amistosos.

Pampa Gambier

Pareciera evidente que hubo un antes y un después tras aquella goleada 4 a 1. Los clásicos en el estadio ciudad de La Plata tuvieron derrotas y hasta un empate en el último segundo que, para muchos, merecían más un análisis psicológico que futbolístico. Pero bien podíamos decir que la historia, antes era otra…

Más allá de que Gimnasia, obviamente, sufrió derrotas, hubo hechos que vale resaltar. Gimnasia fue el primero en ganar un clásico en 1916, era amateur y, también el primero en ganarlo en 1931, etapa profesional. Existen datos precisos que demuestran que la supremacía en títulos de Estudiantes no se veía reflejada a la hora de jugar los clásicos. Pasando malos y buenos momentos, no lograba sacar ventajas.

Aquí un repaso casi azaroso de algunos clásicos inolvidables:

Gimnasia en 1933, a causa de una huelga, presenta un equipo amateur y juvenil, de tercera división. Su clásico rival llega al Bosque con una delantera que la prensa llama “Los profesores” pero la cátedra la terminaron dando los pibitos. Emilio Del Prete, a 5 minutos del final sella la victoria 1 a 0 en 60 y 118.

En 1969 la expectativa sobrepasó el escenario, se rompió un alambrado y el partido se tuvo que jugar en Quilmes. Es que Estudiantes llegaba al clásico, siendo el campeón intercontinental. Pero Gimnasia no respetó los “pergaminos” y ganó 2 a 0 con goles de Pignani.

En 1970 ocurre algo muy poco frecuente. Gimnasia es goleado 4 a 1 en el clásico como visitante, en septiembre. El clamor popular pedía revancha de aquella goleada y Gimnasia, ya en octubre y en su estadio del Bosque, no desilusionó a sus hinchas devolviendo gol a gol el 4 a 1. Goles de Onnis (2), Pedraza y Pignani.

La única vez que fueron a penales por un partido oficial Gimnasia festejó y con un ingrediente histórico: el arquero tripero – Gustavo Moriconi – desvió todos los tiros penales.

En la Copa Centenario de A.F.A. Gimnasia dejó en el camino a Estudiantes ganando en 60 y 118. Un dato curioso: Estudiantes debió jugar la rueda de perdedores, perdiendo frente a Central, quedando eliminado definitivamente en 60 y 118, el día del debut de quién luego sería su presidente: Juan Sebastián Verón.

Mariano Messera

En 1953 Gimnasia gana los dos clásicos, puntos clave que decretarán el descenso de Estudiantes. El lobo vence 2  a 1 (Barci, Rosales) en 57 y 1 y 2 a 0 en 60 y 118 (Smargiassi, Maravilla). Hecho que se repite entre 1993 y 1994, previo a otro descenso de Estudiantes, con iguales resultados pero distintos escenarios. Gimnasia gana 2 a 0 en 1 y 57 (Ostolaza y Guillermo Barros Schelotto) y 2 a 1 en el Bosque (Gustavo Barros Schelotto y Fabián Fernández).

El gol del terremoto Perdomo en 1992; el 4 a 2 el día del abandono; el 3 a 0 y baile en el Bosque, cuando el DT era Griguol y arriba metía goles el “Pampa” Sosa; la figura arrolladora del  “Tanque” Rojas presente en aquella goleada 5 a 2 en el campeonato de 1963. Tienen que dejar de ser buenos recuerdos de viejos clásicos. Son la prueba, junto a los resultados antes expuestos, que Gimnasia supo ganar los clásicos más importantes, y que entonces, puede volver a hacerlo.

Revista «El Gráfico»

Allá por 1986 se repetía una constante: Estudiantes traía jugadores “famosos” que habían brillado en algún equipo de los denominados “grandes”, mientras que a Gimnasia llegaban jugadores uruguayos o aquellos que estos mismos “grandes” habían dejado de lado, es decir poco conocidos. Es así como en los clásicos, por ejemplo, los albirrojos entraban ganando 1 a 0, gol de Rubén Insúa, exjugador de San Lorenzo pero Gimnasia lo daba vuelta 2 a 1 con goles de Villazán y Merlini. Otras épocas, donde el visitante en un clásico en el Bosque, se sentía muy incómodo. Donde los goleadores triperos, sea la época del año que sea, no se sacaban fotos y recibían un porfiado y repetido pedido, sin que nadie sintiera vergüenza: “tenes que hacerle un gol a los pinchas”.

«Tornado» Alonso

¿Cómo volver a guapear en los clásicos? Es un trabajo que tiene como principales actores a los directivos. Cuando un jugador llega, sin pudor, se le explica la importancia de ganar el clásico. Si ellos, que han tenido más lauros que nosotros, se dedican a estar tan pendientes de nosotros ¿Por qué debemos ignorar la trascendencia de los clásicos? Esto debe ser una constante en las inferiores y estando en una era eminentemente profesional: generar clausulas y premios orientados a que se entienda que un clásico es como un torneo aparte. Educar a nuestros futbolistas: respeto a la identidad, los colores, la historia y la rivalidad. Demostrar y dar el ejemplo, que lo más importante es lo nuestro, es cuidar a los nuestros, a nuestros pibes en inferiores, a los hinchas, al estadio propio, a la camiseta. Entender que probar suerte gastando en refuerzos que no conocen al club, a ver si “la pegamos”, no da buenos resultados. Es mucho que mejor trabajar, presupuestar, para que el primer paso sea formar equipos que no peleen abajo, sino, paulatinamente, lo más arriba posible, y ¡ganando  los clásicos! Entender que esa debería ser la base para, posteriormente, volver a pelear arriba, más allá de rachas accidentales, con equipos de mentalidad ganadora. Terminar de construir el estadio, que sea bien localista para que los rivales, (sin necesidad de ninguna clase de violencia, obviamente) se sientan incómodos. Promover una campaña de socios, no basada exclusivamente en la ganancia económica, y sumar convenios, que garanticen que el estadio vuelva a estar siempre repleto. Qué ningún hincha de Gimnasia quede afuera del Bosque por lo económico, que Gimnasia necesita a todos alentando.

Defender nuestra identidad y crecimiento, tener constancia y metas definidas. Trabajar reconociendo el problema para resolverlo, la solución está en nosotros. Admitir que necesitamos hacer algo más que lo que estamos haciendo para volver a ganar la competencia regional, es decir trasladar, nuevamente, la ventaja social a lo futbolístico, frente a un rival de menor convocatoria.  

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