Perdónalo D10S, no sabe lo que hace

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Infraestructura + fútbol es la fórmula que Gabriel Pellegrino repitió una y otra vez en campaña. A dos meses de terminar su mandato, dice que si se “sacan” esos dos temas su gestión es muy buena. Pide unidad y seguir como presidente, vicepresidente o lo que sea.

Ya no habla de “duplicar los socios” y del “departamento de obras más grande de la historia”. Pellegrino no pudo hacer un baño para la cancha de hockey que construyó la gente, la refacción del desayunador para los jugadores fue gracias a una donación y los nuevos sanitarios en la platea Basile también. El “club de la manga” que decía iba a terminar, lo consolidó como un receptor de donaciones y deuda post-concursal.

“El mejor equipo de trabajo en mucho tiempo” suma un deporte y después piensa que espacio va a utilizar, tarda un año en sumar un sponsor para la camiseta y baja el promedio estrepitosamente. Por eso Pellegrino pide dejar de lado el fútbol para evaluar su presidencia.

Es que después de 5 técnicos distintos como Alfaro, Soso, Sava, Troglio y Ortiz; los refuerzos como Barrales; los 2 viajes a Europa con Depietri y la venta de Rinaudo a un rival directo, el balance en fútbol para Gimnasia no es Positivo. Si además se computan las intenciones, o caprichos de Pellegrino, como prestarle el Bosque al clásico rival o traer un arquero de ese mismo club que insultó a Gimnasia públicamente, la cuenta final es ampliamente negativa. Sobre todo, porque la magnitud de las promesas y la expectativa de la campaña, contrasta de forma categórica con la realidad del club.  

Pero a veces ocurren bellos y merecidos milagros. Un vicepresidente tiene una idea, aunque en realidad es un viejo sueño. Propone el gran nombre, es rechazado por varios dirigentes y queda descartado. Entonces es cuando el llamado de Christian Bragarnik lo hace posible. Maradona y Gimnasia andaban sin buscarse, pero sabiendo que andaban para encontrarse, Cortázar dixit.   

Con Diego en el Bosque, a pesar de los resultados ante el último campeón y el actual escolta, hay más esperanzas que nunca adentro de la cancha y también afuera. Pero para crecer en serio junto a Maradona, una figura que desborda cualquier club, se necesita la humildad de pedir ayuda o dar un paso al costado del que no esté capacitado para semejante oportunidad histórica.

Va más allá de esperar que Maradona traiga un sponsors o imprimirle el número 10 a una camiseta. Se trata de dejar todo para que Gimnasia mantenga su lugar en primera, con más socios jóvenes, obras como un salón exclusivo debajo de la platea techada o una pileta climatizada. Ahora que tenemos al más grande, hay que pensar y construir en grande.  

No hay que desaprovechar la oportunidad. Un 12 de julio de 2009, faltaban muy pocos minutos y Gimnasia cambió la historia que parecía sellada. En los 90’ también parecía definitivo que las topadoras enfilaran para el Bosque. Pero al final mantuvimos y remodelamos nuestro estadio, por eso nunca alquilamos otro o jugamos fuera de la ciudad cuando se hacían obras y recitales en 25 y 32, como le pasó a otro club.   

Hay que tomar real dimensión del poder que tiene Gimnasia. Construir un club enorme con miles de socios más, formar jugadores, jugadoras y deportistas que día a día sean mejores personas y entrenen para darle alegrías a la hinchada más grande. Y ganar, sin más armas en la mano que un 10 en la camiseta.

Fercho Domínguez

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