NI YANQUIS NI MARXISTAS: MARADONA

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@maradonaPICS.-

Incurro en un error. O por lo menos en una decisión no recomendada. Comienzo por el título. Y claro, avasallante es la marea que llegó con el 10 a la Argentina y a nuestro Club. Y ante ese avasallamiento algunos nos dejamos llevar, otros se aferran a sus miserias vociferando calamidades contra el ídolo popular, y otros se encierran en su identidad, tan propia y limitada que no hacen más que castigar a Gimnasia.

Lejos está este medio, lejos estamos nosotros, lejos está Gimnasia de aquellos de siempre. “Esa yunta de enfrente” en todos los sentidos. En su construcción simbólica y cultural, económica. Enfrente de quienes se llevaron la vida de tantos y que encima trabajan para convencernos de que el fútbol es un juego de tontos, que no es más que un deporte bárbaro donde sus referentes máximos son millonarios inescrupulosos (como ellos, pero malos) que no merecen el goce ni la reivindicación de su pueblo.

Gimnasia y Maradona coinciden. Coinciden desde siempre. Son los denostados por su grandeza y su humildad. Por irrespetuosos e irreverentes antes los lauros de tradición, por tener menos de lo que les corresponde y ser más de lo que deben ser.

Ya hemos oído esto, muchas veces. Y no sin razón porque nunca está de más.

No me quiero olvidar de lo más cercano. De esos que pretenden que seamos el reservorio moral impoluto y prístino de esa rebeldía planteada. Que vieron la llegada del 10 como un “intento de tapar nuestros problemas”, que quieren ser los únicos en reivindicar al Bosque y son los primeros en criticar los sueldos de los jugadores. Que creen que esto es un circo y que mejor es quedarse quietos, rebeldes en conciencia pero estancados en acción. Que apenas asoman sus banderas para que nadie se las robe.

Fercho siempre me recuerda algo que decía Néstor Basile. Cuando alguna agrupación, espacio tripero comenzaba a hablar del Bosque, de su defensa de hacer algo por él, alguno le decía “eso lo decíamos nosotros desde antes, nos están robando la idea”, a lo que el Ronco respondía: “qué más quiero yo, que todos hablen de Gimnasia, que se apropien de nuestras banderas”.

Que Gimnasia esté en boca de todos. Que el mundo conozca quiénes somos. No somos ellos, los de enfrente, no somos una empresa deportiva multimillonaria, tampoco somos marginales, no somos ni un club de ascenso que se jacta de su humildad, ni siquiera el afamado St. Pauli alemán que vende por su arte punk alternativa. Somos como nos sale. Somos como nuestro pueblo es. Contradictorios, pasionales, sufrientes y orgullosos. Tenemos derecho y vocación de construir un club grande y lo estamos haciendo desde donde nos toca, y lo estamos haciendo bien. Y los grandes saben quiénes somos. Y Maradona sabe quiénes somos, por eso hace tiempo nos eligió para hoy confirmar su opción.

Véndanse camisetas, que lleguen aviones privados, que se llene el Zerillo de hinchas del fútbol argentino, que un japonés vea por streaming cómo Guanini se tira al piso a marcar. Que sea lo que tenga que ser este hermoso mundo que trae Diego. Que sea nuestro también porque él así lo quiere.

Ni los saqueadores de vida, anti nacionales y anti populares. Ni los puros, pocos, buenos y con la conciencia tranquila. Todos. El inmenso y hondo pueblo tripero. Diego Armando Maradona.

Lautaro Fernández Elem.-

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