NO ESTÁ MUERTO QUIEN PELEA

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La última alineación titular de la era Ortiz (foto: @gimnasiaoficial).-

A la deriva. Lamentablemente lo que podría haber sido un ciclo sin resultados pero con algún rumbo finalmente terminó en un desconcierto. No está realmente claro qué jugadores rindieron sólo gracias al esquema y cuáles podrán ser baluartes de un nuevo proceso para lograr –sin miedo ya a utilizar la palabra– el milagro.

Revisando notas anteriores, reponemos las ideas iniciales de Ortiz. Equipos prácticos, sin grandes invenciones. El 4 de 4, el 5 de 5, y así. Planteos ordenados y la iniciativa de explotar a los jugadores al relativo mayor potencial de su técnica individual. Pensando en los mejores últimos tiempos de Pedro Troglio en la Copa Argentina y de los del Indio en la Copa de la Superliga, fomentaron ambos la iniciativa más útil: jugar partido a partido, neutralizar al rival y contrarrestar su propuesta. Surtió efecto con Boca, River, Central y Defensa. Duelos difíciles que Gimnasia supo ganar no por imponer su juego sino por limitar el contrario.

Todo eso se perdió. Los problemas de definición y los errores defensivos pasaron de desinteligencias puntuales y corregibles a problemas estructurales en el armado. Un rechazo fallido puede ocurrir, pero que en todos los partidos un error devenga en gol agrava la naturaleza de la cuestión.

Hoy contamos con un plantel de gran técnica individual pero desconocido entre sí mismo. Con problemas físicos, con problemas de confianza, y con las tareas nodales de cada posición no resueltas. Los defensores rechazan mal, los delanteros no definen y los volantes no ganan los duelos. Así es muy difícil.

Era parte de la expectativa el adecuado traspaso de juveniles al ruedo profesional. Fue un destello el comienzo de Calderón que fue desestimado rápidamente, lo mismo Vargas, casi no vimos jugar a Simeone. Coccimano se asoma y algún que otro delantero podría ser promovido, siempre y cuando se le dé por lo menos un tiempo margen para rendir. Contín ingresó pocos minutos ante San Lorenzo, no rindió e inmediatamente pasó a ser el peor 9 de la historia. No encontramos respuesta lógica a esas decisiones.

Darío Ortiz no merece el destierro como algunos proclaman. Sí corresponde que se le dé un lugar que pueda ser sostenido en el tiempo, un trabajo a mediano largo plazo sea como coordinador o lo que fuere pero acorde a las necesidades del club y sus condiciones personales. La realidad de que Gimnasia en juveniles está formando personas, logrando sostener y mejorar su crecimiento en lo humano, en su cosmovisión, pero evidentemente en lo competitivo no ha logrado sostener el nivel de hace algunos años. Si no se destrata lo extra deportivo, lo futbolístico se podrá recuperar, pero son necesarios los proyectos y la idoneidad de sus constructores.

Gimnasia necesita ganar. De manera urgente ¿Cuál es el DT ideal? Ninguno, porque para cualquier ideal, la decisión era meses atrás. Paradojicamente el ideal en este momento sería el Indio Ortiz de hace algunos meses, aquel que optó por el pragmatismo, que ordenó y motivó al equipo y jugó partido a partido apuntando al rival y no al juego propio. Derrotas después, ese lanzamiento se quedó sin fuerza.

Cuesta escribir con poca expectativa. Cuesta no depender sólo de uno mismo sino de la desgracia ajena, y cuesta aún más sabiendo que a la AFA y a la maldita Superliga no le cuesta reproches ni problemas que un grande del fútbol argentino como Gimnasia pierda la categoría. Nos demoramos generar peso propio, pero no dejemos de intentarlo, no está muerto quien pelea.

Lautaro Fernández Elem.-

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