VOLVER A VERNOS

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La alineación titular en el choque por Copa Argentina (foto: @GimnasiaOficial).-

No es tan grave. Es importante saber que se mostró un equipo esperanzador y que los errores fueron tan elocuentes que la resolución no debería ser demasiado complicada. Goles como el recibido pueden costar puntos importantes y no aprovechar todo un segundo tiempo con un hombre más, es pecado en una temporada donde Gimnasia no puede regalar una sola unidad.

Es ostensible que la pareja de centrales no tuvo su mejor noche. Guanini y Guiffrey –que fue incluido en el once inicial con poca antelación- ya han jugado muchos partidos juntos, incluso fueron la zaga titular en la recordada final de Mendoza. Resulta extraño que con tanto tiempo compartiendo cancha, se produzca tal descoordinación. Se intuye que el trabajo táctico tendrá desde el lunes a Torsiglieri en el primer equipo, si Coronel se reintegra, deberían reestablecer la confianza en la pareja 2-6. No fue del todo bueno el partido de Matías Melluso que no pudo cerrar la banda y perdió las marcas en las pelotas paradas en contra. Sí lo fue el de Leo Morales que se mostró firme y criterioso. Es cierto también que ninguno de los marcadores de punta aportó al ataque para doblegar numéricamente al rival cuando el Lobo tenía un hombre de más. Las limitaciones técnicas de los centrales obligaron a Ayala a retroceder hasta línea defensiva para poder hacerse cargo de la pelota: teniendo un tipo más, que con pelota dominada haya seis jugadores detrás de mitad de cancha es intrascendente.

El paraguayo número 16 se mostró activo, comprometido con los relevos. A su lado, Franco Mussis estuvo muy acelerado, falto de la calma necesaria para ser 5 y capitán. Cometió muchas faltas por llegar tarde al cruce, erró pases claros que -incluso de haber sido logrados- eran malas decisiones.

El equipo de Mariano Soso evidentemente busca una línea de juego coincidente con la breve pero conocida tradición que ha implementado el Halcón de Varela pero se notó la dificultad. Obviamente –como cualquier equipo- tuvo los problemas propios del primer partido oficial de temporada: la imprecisión en los pases y algunas descoordinaciones en el retroceso. Una de ellas fue el empate de Gimnasia.

El Mens Sana estuvo lento. Lento en general, en lo físico individual, en la reacción colectiva para la presión, en la definición. Falta un ritmo de aceleración fundamental en los reflejos. Muchos cruces fueron fouls por esa demora y el ejemplo más claro fue el mano a mano de Contín en el primer tiempo donde toda la cancha entendió que lo que pedía la jugada era definir de zurda de primera.

Sin embargo. El rendimiento de Gimnasia no fue malo. Se lo vio asentado a Matías García como volante. El hecho de haber tenido varias temporadas en B Nacional y una en primera le han dado la fortaleza necesaria y la mejoría técnica para resolver ante la presión. Tijanovic siempre deja todo lo que tiene en la cancha, cuando encuentre la precisión que tuvo en su mejor momento del anterior torneo va a poder aportar mucho más. Comba cumpliendo su rol. Quienes no lo hicieron fueron Contín y el paraguayo Velázquez que no pudieron concretar pero tampoco ganar de arriba los pelotazos que enviaba Martín Arias o sus defensores.

Mansilla mostró algo sin demasiado tiempo y Lautaro Chávez –con una mejoría física notable- se hizo cargo del balón aunque generalmente con malas decisiones. Martín Arias se hizo fuerte bajo los tres palos como es su característica y continúa en su negación a salir a cortar el juego aéreo.

Hay una temporada intensa por delante y Gimnasia sólo estará abocado a ganar punto a punto. Hay con qué, hay trabajo, el resultado va a llegar. Se perdió por penales, no habrá otras definiciones así en el año. Uno quería ganar, claro. Pero bueno, lo importante es volver a vernos.

Lautaro Fernández Elem

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