TRES PECADOS

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Clarísima llegada, con el partido aún 1-1 (foto: Prensa CGE).-

Una pena. Realmente. Gimnasia es superior individual y colectivamente a Argentinos. Sin embargo, fueron puntuales errores propios capitalizados por la virtudes del visitante los que dejaron al Lobo afuera de la Copa de la Superliga. No hay reproches más que tácticos. La entrega fue total como ha sido siempre y el ímpetu bien organizado del segundo tiempo emocionó al pueblo tripero que se esperanza con un buen juego de cara a la próxima temporada.

Hace algunos meses se publicó: “Hoy no vamos uno por uno porque fue más importante el funcionamiento colectivo. Presión en mitad de cancha con orden en las coberturas; un doble cinco con mucho criterio para tener el balón y con compromiso para contener al rival; los venezolanos rápidos mareando a la saga del Rojo y recibiendo a tiempo para descargar a los volantes en su avance. Falta gol, sí. Pero no es más que confianza en la definición en momentos en que el dominio es tripero”. Esta fue la descripción del 1 a 0 con que el Gimnasia del entrante Indio Ortiz aplastaba tácticamente a Independiente en el Bosque. Tiempo después haría lo mismo con Defensa y Justicia.

Pecado 1. Este jueves se contradijo lo que resultó un pilar en los planteos del Indio: “cada uno en su puesto” y jugó una primer mitad completamente errada desde lo táctico. En una lectura errónea del primer partido, se ponderó “cubrir los avances de los extremos por las bandas”. Ni Hauche ni Spinelli inquietaron sobremanera ni a Oreja ni a Licht en La Paternal. A lo sumo cuando el zurdo se vio atacado en superioridad 2 contra 1 y ni siquiera con demasiado riesgo. Ortiz apeló a un recurso troglista tan utilizado como poco exitoso: Piovi de lateral izquierdo. Que haya jugado en esa posición en Racing no significa que en ese lugar jugando en Gimnasia lo haya hecho bien, los mejores partidos del rubio fueron jugando de segundo marcador central. Lo mismo por banda derecha, Agustín Bolívar nunca jugó de 4, cometió fouls propios de un volante pero en zona defensiva y fue exigido en esa ubicación por Comba que tenía que cubrirle la espalda para detener el desborde que hasta hace días no eran un gran problema para Oreja. Restar a Bolívar del doble cinco y poner en su lugar a Faravelli no logró generar juego y tampoco contener. Durante largos minutos el criterioso centro de Argentinos dominó la pelota.

En los momentos de la primera mitad en que Comba, Faravelli y Ayala tuvieron el campo libre en el último tercio de la cancha tomaron malas decisiones o directamente no las tomaron, aguardando en demasía hasta no poder evitar el offside de sus compañeros o simplemente hasta reordenar la defensa y tener que volver atrás.

La expulsión de un 4 y una lectura errada exigieron la modificación de todo el esquema táctico-nominal de defensa y mediocampo, eso es algo a revisar y aún más a entrenar si es que se elige, no a comunicar el día anterior al partido como lo manifestó el propio Licht.

Ortiz entendió estos errores y eso es lo más loable. Los aprehendió en en entretiempo y claramente al terminar el partido. Lo explicó en conferencia de prensa, reconoció las malas decisiones y supo reordenar la estrategia para fortalecer exitosamente la ofensiva en la segunda mitad.

Gimnasia fue una tromba. Silva y Hurtado bajaron todas las pelotas aéreas que lanzó la defensa y se generaron ocasiones de gol. La línea de 3 en el fondo fue provechosa y Bolívar pudo despegarse del encierro.

Pecado 2. La falta de definición fue más que elocuente. Por desgracia o por nerviosismo, el Lobo no pudo concretar. Irreprochable la actitud y el juego en el complemento. Realmente merecía dar vuelta el resultado.

Lo demás es historia. Alexis Martín Arias volvió a sufrirse a sí mismo.

Pecado 3. Y es que para un arquero, los centros son un 30 % técnica y un 70 % convicción. Se lo exige en forma aérea sin respuesta. Hasta el momento no había traído consecuencias directas pero el jueves finalmente el cántaro se rompió.

El futuro es esperanzador, aunque también es una incógnita. No sabemos quién se queda y quién se va, ni refuerzos de qué características (futbolísticas y económicas) estaremos dispuestos a contratar. Silva y Ayala son descollantes en el eje, Faravelli está casi afuera y vuelve a ser una duda la confianza en Alexis. Un gran arquero que deberá ganar confianza. Desde este lugar mencionamos a Fernando Monetti, muy resistido en San Lorenzo. Hoy nos permitimos agregar a Lucas Cháves, central en la victoria del Bicho, un guardameta tan responsable en el juego como en la cotidianeidad laboral, joven, con valor de reventa y no muy caro en el mercado actual.

El orgullo por Gimnasia tiene una curva ascendente desde hace meses. No se ameseta, es increíblemente sostenida y el Indio Ortiz tuvo mucho que ver. Es una verdadera pena la caída en cuartos de final, para un equipo que sabe jugar los mano a mano y que lamentablemente en un gran partido, perdió por tres pecados que en el fútbol argentino pueden ser fatales.

Lautaro Fernández Elem.-

1 Comentario

  1. Muy buen análisis! Sobre todo el de modificar el doble cinco q ya estaba casi consolidado. Es cierto q oreja no tiene un reemplazante natural, ya q Boni no es tenido en cuenta x su problema contractual. La.otra opción era poner a algún chico de las inferiores. O directamente la línea de tres q tuvo el segundo tiempo.

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