CLARO QUE NO

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Foto: Eva Pardo (@gimnasiaoficial).-

Si me preguntan si preveía este rendimiento luego de la asunción de Darío Ortiz, claro que la respuesta es que no. Y no porque supusiera que los actores no fuesen de calidad, sino porque en experiencias anteriores no hubo resultados.

El despliegue táctico que ha demostrado Gimnasia en los últimos dos partidos habla de lo imprescindible de la prepotencia de trabajo que evidentemente posee el cuerpo técnico del Indio, pero a su vez la necesaria calidad en la visión futbolística.

A lo que vamos. El mentado y difundido “sacrificio” que pregonó Pedro Troglio durante su última etapa fue indiscutido. Los partidos terminaban con los jugadores exhaustos y con la frente en alto, habían dejado todo, pero incesantemente en pos de ningún objetivo estratégico. Estos mismos jugadores corrían sin parar por toda la cancha, sin un orden y una perspectiva más que el sacrificio que se les exigía.

A esa capacidad aeróbica heredada del trabajo anterior, el Indio le aplicó un estudio minucioso y un despliegue preciso de los fundamentos tácticos. Lo que demostró en el Bosque y el domingo en Florencio Varela denotan lo que planteó el mismo Ortíz hace días: “el fútbol argentino es impresionantemente táctico” así pues, ganándole al juego de Becaccece, se quedó con la clasificación.

Sucedió lo que esperábamos pero mejor de lo que estipulado. Gimnasia efectivamente jugó retrasado, mas no metido atrás: dos conceptos parecidos pero muy diferentes. Plantó el famoso 4-1-4-1 que dado un momento del encuentro mutó a 4-4-1-1. No hubo uno sino dos ejes de basculación: el cuadrado férreo que formó la zaga central con los volantes de contención Ayala y Bolívar. Melluso y Oreja no pasaron al ataque, contuvieron los avances de Rojas y Domingo Blanco; Rius y Aliseda no gravitaron y recién se pudo inquietar a Gimnasia con un nueve de área como Márquez y previamente con tiros de media distancia.

Diferente al primer encuentro, la presión se mantuvo mayormente en campo propio. El ataque de diagonales entre los delanteros y los volante externos fue la gran virtud de Gimnasia, que tuvo un rendimiento de contragolpes similar a aquel de Troglio en su mejor momento, con transiciones rápidas (aunque más numerosas).

Fue determinante no sólo el criterio y el aplomo de Ayala para presionar y recuperar sino también para los lanzamientos precisos, que dejaron de ser rechazos para ser pases al vacío.

Se aprovechó la velocidad de Hurtado y también de un bien ingresado Gómez que está empezando a recuperar su nivel gracias al orden general del equipo y la asignación de un rol específico que está cumpliendo con creces.

Nos hemos ilusionado. Eso que tampoco esperaba aquella noche contra Newell’s en el Bosque cuando Gimnasia decidió guardarse todo para la semana posterior y optó por no ganar. Bajó sin atenuantes al subcampeón y ahora se prepara para un infravalorado Argentinos Juniors que va a dar más pelea de lo que aparenta.

Lautaro Fernández Elem.-

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