SI QUIEREN PERDER, PIERDAN

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El último partido del Lolo Faravelli en el Bosque (foto: Prensa CGE).-

Un partido malo, aburrido. Enfrente de los peores Newell’s que uno recuerda. Aún resultan incomprensibles algunas decisiones del Indio, que, teniendo todo para ganar luego de un buen primer tiempo, decidió cerrar filas, retroceder 20 metros en la cancha y terminar como terminó.

Después de todo pero antes que nada: Pitana no fue el problema. El penal, fue penal. De hecho, hubo otra mano en el área de Gimnasia que no fue cobrada. Víctor Ayala fue bien expulsado. Por una más de las tantas dudas en la salida de Alexis Martín Arias, el cinco en vez de pasar la línea de la pelota para plantarse ante Rodríguez, fue abordado por la desesperación.

Partido 1. Un buen primer tiempo. Con movilidad en ofensiva, Hurtado desplegándose físicamente aunque con poca claridad. Una paradoja virtud-defecto que ofrecen nuestros marcadores de punta: reconocer sus limitaciones hace que eviten llegar hasta el fondo, pasar al ataque constantemente. Hay jugadas en las que se pierde una herramienta ofensiva. Sin embargo, esto consolida a la línea de 4 detrás de mitad de cancha, lo cual evita que los volantes se vean obligados a retroceder, dando libertad a la línea media y a la delantera para pensar de lleno en el ataque.

Volvemos a elogiar al tándem Ayala-Faravelli, mucho más provechoso para generar juego que para defender, lo cual aporta a nuestro pedido de un equipo más agresivo. El disparo de fuera del área se agrega al arsenal en tres cuartos de cancha, algo inutilizado hasta el momento. Costó pero Gimnasia llegó, el sacrificio y la confianza de Tijanovic aportaron aunque no lograron suplantar la falta de claridad de Mansilla.

Mientras tanto, los rosarinos desordenados, imprecisos y sin ideas, sólo tenían en Maxi Rodríguez, Formica y los errores de Piovi alguna posibilidad de llegar al área.

Partido 2. Minuto cero del segundo tiempo. Gimnasia sensiblemente más retrasado, como si esperara el momento para un contragolpe imposible, ya que Newell’s no salía ni aunque lo invitaran a hacerlo. Cabe destacar que no fueron desacertados los cambios, pero se involucró a los ingresantes en un sistema que los encorsetaba. Vargas, Mussis y Silva jugaron en distintos momentos más cerca del área propia que de la rival, con el colmo no pocas veces visto de Silva bajando a posición de 5 para intentar sacar al equipo. Hubo momentos de control de balón pero que terminaban en un lanzamiento que no sólo no se ganaba de arriba sino que tampoco en segunda pelota.

El complemento fue uno de los pasajes futbolísticos más feos que recuerdo. Ni Gimnasia ni Newell’s proponían. No extraña de la Lepra que no levanta cabeza, pero sí del local que venía en alza y lo demostraba en el primer tiempo.

No me atrevería a seguir criticando a Hernán Darío Ortíz, dados los resultados y entendiendo que es un momento en que la confianza en el proyecto es central. Sin embargo, no comprendo las decisiones exageradamente mezquinas que desembocan en resultados como el del viernes.

Tengo fe para la vuelta. Newell’s juega realmente mal y el Lobo tiene con qué. Pero así, no.

Lautaro Fernández Elem

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