RECONQUISTA

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Siempre me tuve por güeno

y si me quieren probar,

vengan otros a cantar

y veremos quién es menos.

 

Decir que huelgan las palabras es una hermosa frase, pero asimismo esconde el temor a enfrentar un desafío. Este desafío es el de poder describir mediante los recursos disponibles, algo extraordinario, algo que es sensible a la esencia de nuestras emociones cotidianas.

Si describir es difícil, más lo es ilustrar, pero no me perdonaría no intentar hacerlo en un hecho que me galvanizó los cimientos de cualquier tripero en su (in)sano juicio.

La jornada empezó temprano. Temprano quiere decir hace meses. El objetivo estaba planteado y los tiempos no se ordenaban. Jugar de manera preliminar no era posible y tampoco ideal para las necesidades futbolísticas del plantel. Pero la oportunidad se generó. Luego de mucha polvareda, también de malas intenciones pero fundamentalmente de mucho entusiasmo, la CD y la Subcomisión de Fútbol Femenino comenzaron a trabajar elevando la vara día a día. Lo que se pensó como utopía hace años, resultó que era el resultado de mínima. Los aditamentos se fueron sucediendo, desde contar con la manga del Lobo, hasta un almuerzo del plantel, la ropa deportiva oficial y el corolario de un fenómeno mundial como el estreno de la indumentaria que no sólo es la primera sino la más hermosa de las producciones presentadas por las jugadoras.

Recurriendo a una frase hecha y pecando de subestimar la seriedad de las jugadoras, se pensó que “el rival de Gimnasia, es su propia cabeza”. Lejos de aplacarse, estuvieron a la altura de las expectativas y de su propia ilusión.

La columna vertebral brindó confianza y seguridad en el eje. Con Rolón bajando centros y conteniendo en un solo tiempo todas las pelotas. Carlini hizo gala de aplomo y concentración, con criterio para jugar, lanzar alternadamente y salir victoriosa en cada cruce. Secundó a Franzante cuando fue necesario y le brindó confianza cuando se lo exigía.

Mención especial para Oliver que reventó el triperómetro. Quienes estuvimos con ella en la conferencia de prensa, no pudimos menos que observar que le era imposible disimular la sonrisa. Pero ser de Gimnasia no es sólo una expresión y lo sabe. Cantó junto a sus compañeras y se calzó la camiseta, pero lo más importante es que pidió todas las pelotas y distribuyó juego como hacía tiempo no se veía de un número 5 en el Bosque. No la encandiló el fuerte sol ni la gente y le dio regularidad a todo el mediocampo.

Corona el recorrido Florencia Sánchez. Eje central no sólo del equipo sino también del plantel. De un despliegue físico enorme y una efectividad notable, la 9 se ganó al triperío dentro y fuera de la cancha.

Así juega Gimnasia. La propuesta táctica de Córdoba se explayó en el primer tiempo y cuando tuvo que recurrir al sacrificio en el segundo rindió como se le demandaba. Quienes más saben de fútbol felicitaron especialmente la contención, recuperación y avance de la número 3 de la selección juvenil, Agustina Maturano, quien junto a las citadas Guiñazú y Díaz redondearon una buena tarde a pesar del desgaste físico que les implicó tres días seguidos de un exigente trabajo en el predio de Ezeiza.

Enfrente, para destacar la actuación de García, arquera de Banfield que sostuvo a su equipo en momentos difíciles. Sin dudas un equipo duro de enfrentar que no tuvo miramientos para hacerle 4 goles a Lima y que pelea por ingresar al reducido de ascenso.

Lo que sucedió el sábado no es habitual. No es casualidad tampoco. Se contradijeron entre los presentes los “gracias a” y “a pesar de”, inevitablemente. Pero es evidente que el fútbol puede más que muchas restricciones. Hace días propusimos que la familia tripera se acerque al Juan Carmelo Zerillo no simplemente para “bancar”, para “hacerle una gauchada a las pibas”. Propusimos presenciar un espectáculo y ser parte de un hecho histórico, y las jugadoras así lo asumieron.

Los derechos no se vociferan, se conquistan, y hacerlo genera alegría. Esa felicidad se despliega y desborda en un caudal propiamente tripero. De jugadoras que proviniendo de otros amores y experiencias, comprendieron qué nos hace distintos, por qué Gimnasia es la vida que merece ser vivida.

Que lo extraordinario se haga costumbre y que sea Lobo, nomás.

Lautaro Fernández Elem

Foto principal: Ramiro Domínguez Martinelli

Fotos: Prensa Gimnasia

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