UN PUERTO EN LA TORMENTA

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Criterio técnico y sentido común, las bases de cada interinato del Indio. Como venimos diciendo desde este espacio, que cada jugador juegue en su posición. Así fue y Gimnasia no brilló pero encontró un funcionamiento acorde. La presión fue buena porque tuvo orden, correr mucho no es correr bien y Ortiz lo sabe. No sólo para marcar sino para atacar. Hay más posibilidad de generar contraataques certeros si los volantes pueden recuperar, descargar y pasar.

Esta vez, vamos a ir uno por uno.

Martín Arias. Sin demasiada exigencia pero sigue falto de confianza para salir a cortar. La dupla central sacó lo que había que sacar, Coronel y Piovi esta vez no erraron y supieron defender las pelotas paradas.

Los viejitos: Oreja y Licht conocen tanto su puesto como sus limitaciones. Saben que no les da el físico para llegar hasta el fondo y fueron criteriosos para enfrentar a los volantes de Aldosivi y obligarlos a lateralizar.

Ayala juega de cinco. Toda su vida lo hizo y debe seguir haciéndolo. No es Rinaudo y lamentablemente tampoco es Marcelo Díaz, pero tiene que estar en cancha y no jugando de 4. Cuando recibe puede crear juego sin tirar pelotazos y es central que su pegada siempre esté en cancha. Frente a él, Faravelli. Tan silencioso como imprescindible. Regular y necesario, calza en cada equipo que ha armado Gimnasia.

A Comba lo formatearon de una manera y va a ser difícil cambiarle el chip. Característico jugador troglista: corre y deja la vida, pero tiene los botines al revés. Para un Gimnasia necesitado, perder ocasiones como la que tuvo, es un pecado.

Si Santiago Rosales quisiera ser un gran jugador, podría. Pero no quiere, juega con freno de mano. Por lo tanto, se le debe rescindir el contrato. Si el Indio desea que Lautaro Chávez ocupe ese lugar de habilidoso, debe dejar de hacerlo saltar entre la sexta, la cuarta, reserva y primera y dejarlo entrenar tranquilo hasta que se asiente y madure como profesional. Mientras tanto, Mansilla debería ser la respuesta.

Hace un año, Troglio encontró la posición de Tijanovich. Por alguna razón desconocida, se le volvió a perder. Hoy volvió a ese lugar y rindió. Con las falencias propias de ser un jugador ansioso, es aquel que genera las pelotas paradas que necesita la pegada de Ayala.

Lo mismo Franco Mussis. Entró de 10, no es 10. Cambió a ser 5, no es 5. Finalmente lo pusieron de 8 y logró tener la pelota por más de 5 segundos y aprovechar los espacios para hacer uso de su técnica. Nunca recuperó el cambio de ritmo que tuvo en la B Nacional, pero cuando encuentre esa velocidad –y juegue de 8– va a ser una variante muy útil.

Hurtado es Hurtado. Rápido, laureado por los medios pero falto de definición. Cuando la emboque, lo aplaudiremos, no más.

Debemos asumirlo: Rinaudo no está y Rinaudo no hay dos. No hay que inventar un nuevo Fito sino desarrollar un sistema de juego que no lo necesite. Si están en cancha Mansilla, Ayala, Mussis, Tijanovich, Chávez, Faravelli, Licht y/o Silva no podés no asociarlos. Cuando se juntaron en tres cuartos de cancha, el Lobo generó un casi gol y algunas faltas cerca del área. Si en ese grupo entra bien Vargas, puede ser importante. Si no entra un rato con Independiente, ya no sé. Puede ser variante pero algún día lo tienen que poner a jugar para saberlo.

Con todo el dolor del mundo. Hay que poner todo para ganar contra Independiente y no guardarse nada para el clásico. Gimnasia no llegó derrotado a Mar del Plata como llegó a Tucumán, como llegó a Lanús. Se han liberado de la presión de tener que comprometerse con un juego que no estaba dando resultado.

La semana pasada dije que el Indio no era la solución, lo sostengo. Hoy me refutó y espero que siga haciéndolo.

Lautaro Fernández

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