CON FRANQUEZA, TRIPEROS

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Por Gabriel Fernández Ex columinista del periódico «Tribuna Gimnasista» y Director de La Señal Medios.

El presidente de Gimnasia Gabriel Pellegrino, que había mostrado cierto criterio para ordenar interiormente el club, transgredió el borde que no admitimos: solicitó un nuevo exilio fuera del Bosque. La objeción a su planteo, luego desestimado por el Aprevide, merece el rechazo del triperío por su dimensión histórica y su proyección; no por estar referido a un partido u otro.

Desde aquellos sondeos de opinión que mostraban a nuestro querido Néstor Basile al frente de la voluntad de sufragio hasta el presente, hay algo que no hemos podido develar: la dificultad del movimiento de base que protege y dimensiona el predio azul y blanco, para alzar la bandera en una lista unificada que gobierne la institución tal y como quiere la mayoría de hinchas y asociados.

Entonces, mientras cuestionamos a los macaneadores, también debemos mirar hacia dentro y señalar esa defección propia. Pues son muchos los ítems a considerar en una gestión que encarne adecuadamente ese sentir único en el fútbol argentino. Si el Bosque es prioridad, el establecer una mayor y permanente presencia social es otra. La definición de un rumbo deportivo en general y futbolístico en particular, también resulta esencial.

Ahora bien, como hemos señalado antes, quien cuestione aspectos de las administraciones que han problematizado a Gimnasia debe tener bastante clara la opción de salida económica de la entidad. No se trata solamente de enumerar los traspiés de una comisión, sino de ofrecer soluciones nítidas y realizables. Y como Gimnasia no está aislado de la situación económica del país, es preciso sincerar y exigir el retorno de Fútbol para Todos, gran factor de financiamiento para los clubes.

Fútbol para Todos, vale la precisión, no era un gasto sino una inversión. El Estado tomaba zonas reducidas de la generación tributaria de la sociedad y la volcaba sobre la misma a través de la promoción de los clubes, lo cual implicaba potenciar la más importante industria cultural nacional. La inversión social es un derecho y una obligación de un Estado al servicio del pueblo y no como suponen algunos que repiten argumentos mediáticos, un despilfarro de recursos fiscales.

Hecha esta precisión, vamos a varias consideraciones futboleras. Al igual que en el resto de los equipos, una parte de nuestra gente ha caído en el inmediatismo. Y así como se dice que Racing es el mejor por lo realizado en las cinco fechas recientes, que Armani debe ser titular en la selección porque brilló en tres cotejos y que Gallardo es mejor técnico que Guillermo porque ganó el clásico, por esta zona se dice que el Indio Ortiz es la mejor elección posible.

Cierto que en los partidos recientes, Ortiz mejoró notablemente el estudio previo y la aplicación; de hecho Gimnasia jugó varios metros por delante de la sombría campaña que derivó en el descenso. Se ubicó bien y anticipó mejor. Debido a esas virtudes, se ha convertido en legítima opción. Pero contraponerlo a Pedro Troglio como si este último no estuviera ligado a las mejores campañas de la institución, constituye un falso debate que sólo dividirá a la mejor hinchada del planeta.

Quienes tengan preferencias, que brinden argumentos futbolísticos, porque hasta ahora sólo hemos oído insultos políticos apenas disfrazados. Es evidente que una parte menor pero estentórea de los albiazules no tolera las opciones personales de Troglio. (Tal vez prefieran un macrista al frente de nuestro club, con sus fondos de inversión, su utilización política –ahí sí, plena, desembozada- y su proyecto de entregarlo a una empresa particular para generar una Sociedad Anónima).

En este marco de discusión es preciso aclarar algunos puntos. Pueden no ser compartidos por algunos, pero si el cruce es franco y respetuoso se lo puede absorber en beneficio colectivo. Gimnasia para ser grande sin perder esencia necesita potenciar el conjunto de las actividades, sin olvidar que es un club de fútbol. Queda bien, a mitad de semana, decir a viva voz que es un club “con” fútbol. Pero el domingo se arma el tole tole y si las cosas no marchan el malhumor atraviesa el resto de la vida tripera.

Asimismo, es preciso saber que se trata de una institución con las mejores instalaciones del fútbol argentino. El Bosque (la Patria) y sus alrededores de uso público y gratuito, el Bosquecito, el Polideportivo, la sede en su conjunto, Estancia Chica (un predio de selección), entre otros factores. A su vez, que posee la hinchada más afincada en la profundidad social que se conozca, al punto de ser el único caso en la Tierra donde el absoluto desnivel de títulos con el vecino es inversamente proporcional a la cantidad de público adherente.

He ahí nuestro capital; es inmenso. La admisión de algunas certezas aquí vertidas y el debate franco de opiniones que merecen polémica, puede llevarnos a un destino mejor. Ojalá se interpreten cabalmente estas líneas, que están orientadas por la pasión y la razón triperas, y las discrepancias no se transformen en nuevas campañas altisonantes que damnifican al conjunto de los que nos reconocemos como enfermos de Gimnasia y procedemos en consecuencia.

Nadie podrá negar que hemos bregado por la unidad tripera por encima de banderías externas. Pero si alguno superpone otra filiación y la hace pasar por una preferencia deportiva, mostramos las garras.

 

Foto de «Pato» Cremonesi

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