LA CAMISETA DE GIMNASIA NO SE CAMBIA

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Con la excusa del Súper Senior de AFA, Revista Ginasiá dialogó con un baluarte del Lobo de los 90. Inferiores e infraestructura como política de Estado. El sentido de pertenencia. Documentos por cobrar de recuerdo, el escudo por encima de todo y un recordatorio para la prensa negacionista.

 

“El Súper Senior se fue armando con la dirección técnica de Fabián Noce (primo de Leo y Germán) con mayoría de categoría 69; 70, algunos 68 y hasta 62. Son muchachos que fueron quedando libres y se siguieron viendo. Tenían un grupo armado, me dijeron a mí para sumarme, por la forma de ser y me integré gustoso”.

Así relata Hernán Darío Ortiz su-si se quiere- vuelta al fútbol.“Te emociona lo de ellos por el ímpetu que le ponen, ese costado amateur, es algo hermoso, la pasión de atravesar el túnel, el vestuario. Y para mí es volver a revivir todo aquello, también es una ayuda, sirve para que los que se fueron mal del Club se vuelvan a arrimar. Entrenamos en el Bosquecito o en sintético dos veces por semana”.

“Por mi parte, trato de unir, que disfruten, que jueguen. Esto es tener muchas ganas, como por ejemplo terminar a las 12 de la noche en la cancha de Argentino de Merlo alumbrada solo por un foquito y llegar a casa pasadas las 3 de la madrugada…”, completa en torno a la actual experiencia con un plantel integrado por Mario Saccone, Leandro Trinchín y Gustavo Bengoa, entre muchos otros.

Casi 300 partidos en primera y sabedor como nadie de sus virtudes y limitaciones para consolidarse en el Lobo más competitivo, en un fútbol plagado de figuras en los tempranos 90, el ex capitán recuerda su arribo a la ciudad: “llegué en 1989, el técnico era José Manuel Ramos Delgado. Fui refuerzo junto con (el actual director de fútbol profesional, Roberto) Depietri y no nos conocía nadie. Yo andaba bien en Independiente de Mendoza y él era el Maradona de Olimpo. Los centrales cuando llegué eran Galvagni y Espínola”.

Justamente el actual manager fue quien acuñó el apodo que marcó a fuego la casaca número 6. “En Mendoza me decían Pescado, Indio me pone Depietri. Tenía el pelo tan largo y además no tenía un peso…en la sede, recién llegado, me lo cruzo a Roberto, pensó que era de la barra y habrá pensado que le iba a pedir guita. Al otro día nos cruzamos en el vestuario y ya era el Indio”.

La cabellera fue marca registrada hasta una promesa en 1995. Así lo evoca: “si le ganábamos a Vélez y quedamos punteros solos, había dicho que me cortaba. Así que al partido siguiente, con Racing, yo ya estaba pelado. De hecho me cargan porque fui a saludarlo al Viejo cuando yo no salía en ningún festejo de los goles, en realidad me quedé hablando por la marca, pero el Bosque explotaba”.

 

Con especial énfasis recuerda dos viajes: la gira por la India para disputar la Copa Nehru, siendo Gimnasia el único equipo argentino que se entrevistó con la Madre Teresa de Calcuta y el choque en Japón ante Verdy Kawasaki luego de la obtención de la Copa Centenario.

“A la India íbamos por una semana y nos quedamos 23 días porque llegamos a la final. Siempre estuve ligado a la fe pero ver esa experiencia fue muy fuerte. Dónde vivía la Madre Teresa, con quién estaba, cómo vivía. Después ves tanto oro en el Vaticano y decís ‘algo estamos haciendo mal’. Vas a valorar tu país, tu casa. Ver la pobreza en carne viva. A los años fuimos a Japón y era todo inverso, nosotros creíamos que estábamos en el primer mundo y estábamos a 300 años. Lejísimos”, evoca el recio zaguero.

Bases sólidas

“En esos momentos sacar 40 puntos en el año era salir campeón, lo revertimos. El equipo que fue armando Gregorio Pérez marcó un quiebre y el Viejo Griguol lo recogió y potenció. Éramos casi siempre los mismos, cinco años jugando casi siempre los mismos, eso no existe más”, menciona Ortiz en cuanto al cambio de mentalidad que se fue gestando desde 1992.

Y destaca que “sustentar un equipo, reforzar con jerarquía, es el único modo de pelearle a los grandes. No nos lesionábamos nunca, buenos ejemplos, marcábamos la diferencia entre grandes y chicos y predicar con el ejemplo: entrenando, cuidándonos, aconsejando. Antes el pibe te escuchaba más. Ahora hay muchos chicos y pocos grandes. Yo llegué con 21 años y  era un pibe, ahora si a esa altura no estás en primera, parece que no servís”.

En cuanto a esa brecha generacional, exacerbada hoy por hoy por la dependencia tecnológica y acicateada por un periodismo deportivo más vinculado a la farándula que al fútbol, el símbolo tripero reconoce que las nuevas generaciones de jugadores “no ven fútbol, lo ven por la PlayStation. En los vestuarios no está eso de quedarse y charlar. En los últimos equipos que dirigí las jugadas se las tenía que mandar por el WhatsApp igual que el compacto del partido, más allá de la charla post-partido”.

El campeonato

A la Copa Centenario la desmerecen los que no la consiguieron. Eliminamos a Estudiantes en la primera ronda, vencimos en la final al River que sumó más puntos en la historia. No se valora por una cuestión de la prensa. En esa época estábamos tan bien que se naturalizaban los triunfos importantes.

Con Gregorio fuimos el primer equipo de la historia del Club que entró a una copa internacional, la Conmebol, lo que sería la Sudamericana hoy, llegamos a la semifinal invictos y quedamos afuera sin perder ningún partido.

La mentalidad de ese grupo era el fuerte. Nadie quería venir al Bosque a jugar contra Gimnasia, ese respeto lo generamos nosotros. “Estás vos y el gordo ese que juega de 3 que pegan y no tocamos una”, me decían.

Como no se coronó el campeonato del 95 no se le toma el valor de ese plantel y fue muy alto. Enseñamos que se podía pelear bien arriba, ves ese equipo y hoy son todos entrenadores, de mucha inteligencia. Primero estaba el Club. No hablar por hablar.Ganamos todos los clásicos y nunca hablábamos nada, antes no sirve hablar. Perdí un solo clásico de los 14 ó 15 que jugué. Cuando se fueron a la B les ganamos los dos.

Marcando a estrellas

Me tocó ser el capitán contra el Newell’s de Maradona. Fue el único partido que jugó Diego en Rosario de forma oficial.Estoy buscando esa foto por todos lados y no la puedo conseguir, En el entretiempo lo que nos dijo el árbitro fue “por favor, dejen de pegarse y hablar”. Fue 0 a 0 un miércoles, porque el domingo había llovido mucho y se suspendió.

Marqué a grandes jugadores… Batistuta, Beto Acosta, Francescoli. Yo no hablaba con los rivales. Te pegaba y ni te miraba. No cambiaba la camiseta con nadie, mala cara… igual no soy lindo, lo cual ayudaba.

Con los jugadores de Estudiantes ni teníamos relación, no frecuentábamos los mismos lugares. Ahora es distinto, son todos más conocidos. Había mucho respeto, lo que pasaba en el partido ahí quedaba. Ahora hay miles de medios, las redes sociales… lo vivo con mi hijo, están todo el día con teléfono. La imagen del final de los partido es así: por más que te enojes es lo que pasa, lo primero que agarran es el teléfono.

Rodilla emparchada

El día de los penales con Argentinos(fecha 17) en el 95 tenía una distensión muy grande. “No jugués que te vas a romper”.Si se rompe, se rompe. El Viejo por eso insulta ese partido con Ferro (fecha 18), nos decía que no hablemos. Yo jugué con una rodillera con fierros, no podía girar para un lado, como las de la NBA. Lloré mucho por perderme ese partido por las amarillas (el de la última fecha ante Independiente). Esa semana no había hechos nada, nada, nada. Solo gimnasio para fortalecer cuadríceps. No hice ni foul. Griguol lo anticipó que nos iban a llenar de amonestaciones.

La noche del triunfo contra Argentinos fuimos a Fútbol de Primera con el Yagui Fernández y justo fuimos los dos que no pudimos jugar el último partido por suspensiones… así es el fútbol argentino.

El plantel del 94 y el del 95 fueron casi lo mismo.Atajó el Lolo y jugó Talarico en la final contra River porque Sanguinetti estaba en la selección. Y en vez de Lagorio, estaba Guerra. Siempre muy justos, el recambio era con muchos pibes.

De hecho el partido contra Independiente en mi lugar entra Pereyra, con dos partidos en Primera. No fue que sentimos la presión como se puede decir, era normal. Erramos dos que antes los veníamos haciendo. No era que en los otros partidos teníamos mucha más chances.Después, al ver que el bloque defensivo estaba bien, Griguol le dio más vuelo futbolístico y se armó ese otro equipazo del 96.

Lo que más quería ese grupo era ganar. No existe el dinero y no éramos millonarios, claramente. Yo veo un compañero mío que no corra, ¿sabés cómo le dejo la cabeza?

https://www.youtube.com/watch?v=s6OL6FUmhq0

Semillero

Trabajar en inferiores es fundamental y ahora con la Superliga si Gimnasia no se enfoca en inferiores… muy difícil. La brecha económica te termina matando. Si podés sostener lo que se formó, hoy por hoy, Soso tendría unas variantes bárbaras.

Alan Ruiz, Magallán, De Blasis, Castro, Aued, Monetti, Casco, Nacho Fernández, Meza, Mussis. Nunca habíamos tenido un 2 y un 10 de la selección, fueron malvendidos.

Hoy Caco García es tremendo jugador recién tiene 25 años, juega de 10 en San Martín de Tucumán y es uno de los mejores del Nacional B. Pasó con Nacho, cuando tenés uno muy bueno, prestalo, que se vaya haciendo, pero no lo regales.

Hay que tener más paciencia en cuanto al juvenil porque después lo disfrutan otros. El caso de Magallánpor ejemplo, es el 2 de Boca con 23 años y se vendió mal para tapar agujeros.

Hay que tomar políticas institucionales, sustentarlas, buscar jugadores, apostar abajo.

El viaje de egresados de Diego Cocca

Los manejos de Diego Cocca para armar el plantel que empezó a sellar el destino de B Nacional, el capricho de ir de pretemporada a Cancún cuando no había dinero ni para pelotas y un Indio Ortiz surcando pastizales en Estancia Chica a bordo de un Fiat Uno con detalles de chapa, también marcaron una etapa. Y de este modo lo rememora.

“Ese año estuvimos laburando con los profesionales que Cocca dejó tirados, en lamentables condiciones de pretemporada. Por eso ratifico más que nunca que yo trabajo para Gimnasia. El técnico de primera hoy está, mañana no está”, recalca.

Y subraya: “Cocca le hizo mal a Gimnasia. Muchos de los jugadores que él trajo ni siquiera siguieron jugando al fútbol”.

“Hay que aprender de los errores, demostrar grandeza. Nos conocemos todos, si hay gente capaz, sumala, no porque si estuviste con este u otro no podés estar. Pelotas, canchas, captación acá y afuera.La gente y el dirigente quieren el resultado ya. Eso no existe. Es apostar.Primero Gimnasia, por más que esté enojado con alguien. Se lo he dicho a la persona “ustedes no saben nada”, pero primero hay que cuidar el escudo del Club, detrás de eso sí discutimos, para afuera no”, sentencia.

Lobo de mi vida

Hay cosas que te hacen emocionar, voy caminando con mi sobrina de Mendoza y mi nuera y vino un tipo y me abrazó. Soy tal cual me muestro, no oculto nada y siempre protegí al Club, pensé mucho más en Gimnasia que en mí.

Cuando no quería agarrar nadie me tocó dirigir la Primera, fui el tipo más feliz y eso que me fui al descenso y al mes que me fui se murió mi hermana. No fue por dinero, de hecho terminó el torneo y ahí sí sufrí el maltrato porque no me dijeron “no te queremos”, ya habían resuelto todo. Soy un tipo de fútbol, sé cómo son las cosas, pero no me llamés para plantear lo que se viene y bajo la escalera y ya tenían otro plan, ¿cuál es la necesidad de ese destrato?

Me fui al descenso, me hice cargo, no le eché la culpa a nadie. Faltaban 7 fechas y estábamos cuatro debajo de Quilmes cuando arrancamos. Nos pasaron mil cosas, el viaje en micro a San Juan por la Promoción, un viaje de un día y medio, arruinados y fue la serie más pareja y después de todo eso, mínimo, que te digan en la cara que no te quieren. Sin juicio, sin cobrar de más, todavía tengo documentos de mi época de jugador. No es porque me haga el héroe, a Gimnasia nunca le haría daño.

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“No lo hagas, eso te va a quita prestigio”, le decían al Indio cuando salía a repartir viandas hace algunos años para parar la olla.“¿Querés que coma con el prestigio?”, respondía.

No se le cayeron los anillos por laburar desde el llano, en medio de la burbuja del fútbol. “No tenés que prometer nada ni hablar. Tenés que ir, ganar y si podés pasarlo por arriba”, exclama.

“No cambié camisetas. Creo que solo tengo la del Burrito Ortega y la de Orellano, un mendocino que jugaba en Platense que era un animal. Si lo querés hacer, que no se entere nadie, tenés que respetar al Club que te está dando de morfar. Yo no lo hago, me enfrenté con Maradona y Francescoli, pero yo defiendo siempre la camiseta de Gimnasia”.-

Dario Ortíz entrevistado por Marcelo Zilla

Fotos de Archivo y de Agustina Sicoli 

 

 

2 Comentarios

  1. Querido indio, una persona maravillosa y un jugador indiscutido como titular en su epoca. Una excelente nota y unas cuantas verdades. Abrazo trioero desde el alma

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