BATATA, EL MISMO PIBE DE GONNET

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La liturgia del diario en formato papel. La radio, siempre la radio. El día que el Viejo Griguol lo acogotó, la despedida de la Gran Bestia Pop y el café de mediación con dos pesos pesados. El ‘tocuen’ del periodismo objetivo. La general con pase, los arqueros… Más de 20 años con el día a día de Gimnasia en una charla con Walter ‘Batata’ Epíscopo, una trinchera en Diagonal 80.

De 10 a 12, hace “Mañanas ensenadenses” por Frecuencia Río FM 89.7 y Canal 29; al mediodía en Classique FM 106.5 intervenciones deportivas en el ciclo “100 años de perdón”;  de 13 a 15 “Cielo Sports” por FM 103.5 y QM Noticias. Luego sí, recala en el diario El Día y dependiendo la jornada, vuelve a la Ciudad de Buenos Aires, donde actualmente reside, o se queda en La Plata. Además, los domingos es parte del equipo del Ruso Verea en “Nos falta un jugador” por Crónica TV y claro, la presencia en cada partido de Gimnasia.

En un alto de ese frenético ritmo laboral, Walter Epíscopo se sentó a matear con Ginasiá en los jardines de calma feroz. Una charla que sirvió como excusa para un reconocimiento a sus más de dos décadas siguiendo el día a día del Lobo.

“Ninguno vino de un repollo, todos tenemos un pasado. Todos los periodistas de La Plata venimos de algún lado. Algún papá, algún tío,algún vecino nos llevó a la cancha. Eso por un lado, por otro, a los 16, 17 años entré a un estudio de radio por primera vez, a FM Gonnet, para hablar de música y ahí me di cuenta que quería trabajar en radio y que quería eso”, remarca en torno del surgimiento de dos pasiones.

Y subraya: “yo no reniego del pasado. Podés cambiar de casa, de auto, de pareja, te podés separar. Algo que no cambiás es el equipo. No te lo podés sacar de la cabeza, es tu esencia, tu corazón. No hay vez que vaya al Bosque y no piense en Toti, mi viejo, o en mi tío Lalo, de haber ido a la cancha los tres, o con amigos. Como la canción: ‘el corazón sobre todo’, eso no cambia”.

El chamuyo del periodista hincha de la Selección

“Cuando hablamos de la objetivad, por más que el corazón tire, tiene que ver con hacer bien el laburo. Como si fuese un médico hincha de Gimnasia que no opere o no quiera curar; o un abogado que no defienda a un cliente porque es hincha de otro club. No va. Acá es lo mismo, si lo hago tendenciosamente es mala praxis periodística y yo quiero dormir tranquilo. Por ese lado tenemos la obligación de hacer siempre las cosas bien”, destaca.

En seguida aclara: “si hago una crítica a Gimnasia no es al Club, jamás criticaría al Club o a la gente. En todo caso el accionar de una comisión directiva o el esquema de un técnico o cómo jugó un futbolista”.

“La diferencia pasa por no es ser funcional, sino que lo que siempre traté, trato y trataré de hacer, es difundir las actividades. Si se hace una obra, si juega el futsal, si hay cine en los jardines del estadio, si hay una fiesta para recaudar fondos. Es que la gente se entere de lo que pasa en Gimnasia”, añade.

Los comienzos

Cuando estaba en sexto, séptimo grado, iba a la cancha y cuando volvía a mi casa escribía en una hoja en blanco lo que había visto y al otro día le pegaba las fotos del diario encima. El tema del periodista lo tenía de chico, quería hacer eso. Tampoco me considero periodista deportivo. Hice policiales, cubrí espectáculos de rock, interés general, política. Entré al diario a deportes, pero podría haber entrado a otro lado.

Ingresé en marzo del 91, cubriendo hockey. Me tuvieron que decir que era como el fútbol, pero con palo y bocha. No sabía nada. Después vóley. Ahí me mandaron a ver a Alicia Casamiquela, charlamos en el buffet del Poli y empecé a seguir a las que luego serían las Lobas, jugaban los jueves de local, ya se iba armando el gran equipo. Básquet también y la liga amateur platense de fútbol, asperísima, se mataban. Terminaba y había que ir al diario y darle a la máquina de escribir. A la cancha de Gimnasia siempre iba, pero no a laburar, claro.

Tu aullido esta vez, se va a oír

De chico teníamos varios lugares para ir, las ochavas, al lado de la H. Pese a que se podía girar de arco en el entretiempo yo hacía todo al revés, dado que siempre atajé, me gustaba ver a los arqueros de Gimnasia, así que pegado al alambrado mirando al arquero, esté o no esté la pelota en ese sector.

Era obligado escuchar Radio Provincia: Daniel Barinaga en relatos y Néstor Basile en comentarios. La frase que me quedó siempre del Ronco era cuando Gimnasia jugaba bien: “Monólogo de Gimnasia”.

De visitante era Pablo Zaro ¡Relataba sin mirar la cancha! Por ahí se escuchaba el alarido de la gente, se daba vuelta, inventaba algo y decía (a lo Vilouta, pero a su favor, no había visto nada) ‘lateral, tiró, gooool’. Bajaba línea a lo loco, los mataba a varios. Delmar era Delrío, el Guly era el caballito de madera. Era muy colorido y se la bancaba, te cagaba a trompadas. Pero era llegar a la cancha escuchando Provincia e irse con los comentarios. Cuando hicimos transmisiones en la Cielo me pareció que era imprescindible decir aquello de “Gimnasia ataca para el arco que da espaldas al Bosque” o “de cara a la Facultad de Medicina”, quería ubicar al oyente, ubicarlo en su lugar en la cancha o por dónde iba la pelota.

Mi viejo tenía librería y los sábados era esperar que cierre: “Vamos a la cancha, vamos a la cancha, vamos a la cancha”. Se tiraba un rato. Los partidos eran siempre a la misma hora. Los olores siguen estando. Las garrapiñadas, los árboles, me emociona porque eso me hace acordar a la infancia.

Una sola vez lo vi gritar. Fue en el 82, con Arsenal. Dos goles del Potro Domínguez. Perdíamos 2 a 1. Yo, como siempre, del lado del arquero de Gimnasia. Ya terminaba el partido, íbamos bajando, en el alambrado, casi llegando al córner. Pum, 2 a 2. Tiempo de descuento seguíamos ahí, gol, 3 a 2. Mi viejo tenía mi edad ahora, y para mí era un viejo de 80 años ¡Yo no lo podía creer! Se trepó al alambrado como un desquiciado, a los gritos. Fue increíble. Después en mi casa le dije a mi vieja preocupado: “no sabés papá, se trepó al alambrado”. Para mí era como que había cometido un crimen. Fue la única vez que lo vi sacado. Después ya en el 85, 86, empecé a venir solo o con amigos…

El adiós de la Gran Bestia Pop y la trifulca en el área

Me tocó cubrir cuando falleció el Negro José Luis. Vinieron integrantes de la hinchada, me trajeron unas fotos. La foto esa que está con el Loco Fierro  en una fiesta, abrazados, con los paraguas, salió en una página del diario y después salió por todos lados, la venían a pedir. La despedida del Negro fue el Día del Periodista del 2001. Para los que nos gustan los Redondos, fue la despedida de la Gran Bestia Pop.

Un día estaba con el pasamontañas, o aparecía en una tribuna, una platea… Era un símbolo de la ciudad, para algunos un delincuente, para muchos un justiciero, para otros un barra. Para mí: un hincha. Muy especial, pero un hincha.

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En 2002, 2003 hubo producciones post-clásico. En la casa, en las familias, en el Poli. Después de un clásico en el Bosque estaban Olave, San Esteban, Choy, Madrid… pedí unas banderas y bombos a algunos de la hinchada, me los llevaron a la mañana y los hice subir al paravalancha, mirando a la cancha, yo recorté papelitos desde mi casa para tirar y sacar la foto. Antes era común hacer ese tipo de producciones. Hoy, casi que no se puede.

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Otra perla fue en el 99, Gimnasia le gana a Huracán en el Bosque y se pelearon el Chueco Yllana y el Coco San Esteban en un córner del rival. Se venían puteando y el Coco lo escupe e Yllana le tira una patada. Todo re caliente el ambiente.

El lunes imposible ubicarlos a los dos, estaba el programa ‘El equipo de Primera’, de Niembro, le ofrecían plata, remis. No fueron. Los llamé por separado. Lo llamé a Yllana y le digo “che Andrés, me llamó el Coco, dice de juntarse, para que no quede una mala imagen”. Lo mismo con San Esteban, pero al revés. Así que los junté en un bar frente al diario el martes a la mañana, antes del primer entrenamiento de la semana que era el martes a la tarde.

Le mentí a los dos, como que había hablado con el otro. (Desde el programa del histórico operador macrista en los medios) les ofrecían 2.500 pesos por ir y el chofer. No eran tipos para nada mediáticos, vinieron al bar y encima terminaron pagando el café ellos…

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Con el Viejo Timoteo siempre buena onda. Tuve situaciones tensas, sí, como una vez que había cerrado la práctica y yo de lejos con unos binoculares miraba. Y el vidrio hizo reflejo y me cachó. Me hacía señas, se enojó.

Una vez para la Fiesta del Salame en Estancia Chica, en la previa de un partido, me llaman al vestuario local. Cuando entro a lo que era la utilería sale Griguol, me agarra del cuello, contra la pared, mientras todos los jugadores estaban cambiándose. Y me dice “me tenés que conseguir una reunión con tu jefe”. Lo que quería era ir a manguearle a Kraiselburd. Fue al diario y le sacó bicicletas, televisores… todo para sortear en la Fiesta.

Rivarola que llega… ¡La-va-llén!

Vidallé, Antonio Mércuri, Gregorutti y los penales para ir a la final de la Copa Centenario. Argüeso. El shockeado López; El Loco Rubén Sánchez, Gasparoni. Lavallén, el penal de la consagración y citado a la selección siendo suplente en Gimnasia. Todos arqueros que no han quedado de forma unánime marcados a fuego en el Club, pero que Walter enumera.

Pero claro, destaca a Gustavo Moriconi y a Leo Noce, a quien bautizó “Atila”, con un juego de palabras: “el rey de los Unos”.

“Leo empezó muy mal, pero fue el mejor. La atajada del partido del 95 contra Vélez fue la mejor que vi, sacó una mano de la galera. Se repuso a todo, dramas familiares e irse puteado por la cancha. Siempre cumplía”, resume.

También destaca haber cumplido el sueño de atajar en el Estadio del Bosque, en ocasión de un torneo organizado por los mil programas de Cielo Sports. Invitando además al Lolo Lavallén para que los oyentes patearan penales, en el arco de 60. Sí, el del penal trascendental.

Para el negacionismo del periodismo platense y porteño…

El 30 de enero de 1994 fue la primera incursión del entrevistado cubriendo fútbol en una cobertura de Gimnasia. Ese día, el Lobo disputaba la final de la Copa Centenario contra un River plagado de figuras dirigido por Daniel Passarella en un estallado Estadio del Bosque.El diario El Día dispuso un despliegue que requirió “refuerzos”.

Fue ése mi primer partido como periodista. Ese enero, esa final. Tremendo calor. Estaba en shock. Era todo un quilombo. De repente estaba haciendo una nota con Guerra, con el Chaucha Bianco en el vestuario, que para mí era un territorio absolutamente inexplorado. Yo cubría hockey y de repente estaba en ese bardo hermoso. No sabía ni qué tenía que hacer, por momentos con ganas de estar en la tribuna.

Después como a las 11 de la noche, en el diario dicen “che hay que ir al festejo de Gimnasia”. Todos casados, nadie quería ir  ‘¿Vos querés ir?’ Ni lo dudé. Llegué a esa quinta y recuerdo las latitas de Pronto Shake, todos los jugadores. Una celebración inolvidable.

Flojo de papeles

Desde el clásico 100 en adelante estuve en todos los clásicos. Ese día fue tremendo la gente que metió Gimnasia desde temprano y en la revancha, el 101, gana con gol de Pedrazzi.

Mis viejos: “No vayas a la cancha”. No, no, no. En la semana saqué la entrada. Ese caluroso domingo de febrero salí a la vereda con una malla con cierre, como para poner el documento y la entrada.Haciéndome el gil digo: “voy a lo de unos amigos, a la pileta”. Era tanto el calor que los bomberos tiraban agua a lo loco, el documento me quedó deshecho y a la noche se cayó toda la coartada, llegué afónico… Primero decía: “no, pasa que lo gritamos en la quinta…”.

“Vas a aparecer en una zanja”

Esa fue una amenaza de un directivo en época en las que cuestionó las ventas de Sava, Enría, Messera, para traer, entre otros, a Brusco. “Estaba más gordo que yo, lo traen y desarmaron un gran equipo”, evoca.

También reniega de tener que poner puntaje a los jugadores, un método tan injusto como arraigado. “Siempre voy a bancar a los pibes del Club, primero tienen que caer los mercenarios de afuera”, subraya.

¿Lo digo o no lo digo?

Tuve mucho prurito, nunca dije nada, el que lo sabe lo sabe, nos conocemos. Por el laburo quizás, en los últimos años me dio otra cosa. En algún momento lo hablé con el ‘Ruso’ Verea, ese “problema interno”. Puedo cubrir el partido, pero me pierdo esa parte como padre de venir a la cancha con mi hijo y me mata. Dejarlo en la tribuna y yo ir al palco de prensa. El Ruso me dijo, “decilo, a partir de ese momento el problema se lo trasladás al otro, si sos honesto, que te crea o no está en el otro”.

Hace unos meses pasé por el mural de “Gimnasia es Pueblo” y me saqué una foto para mí, para tenerla.La guardé en el teléfono. Este año para el aniversario del Club sentí ganas de decir algo y en mi Facebook personal agarré una foto que encontré en la casa de mi vieja que estoy yo a los 9 años, en el fondo de mi casa pateando una pelota todo vestido de Gimnasia. Puse la foto de mi viejo, mi tío, mi hijo y lo puse. Escribí:“por mi viejo, mi tío, mis hijos”. Y quedó, si alguno quería putear, que putee.

En el ascenso del 2013, estaba en el Chateau solo escribiendo y me largué a llorar pensando en todo. Apagué la computadora y me mandé a la cancha…

He visto periodistas, que sabemos que tienen otros colores, hacer el puñito cerrado cuando pierde Gimnasia y la juegan de neutrales.

Duele cuando putean porque sí, diciendo el diario esto o el otro. Desde mi lugar, trato de brindar toda la información posible a la gente. Cuidar ese lugar tan importante como es la parte de la información de un equipo porque me interesa informar de todo. Todo es importante. Yo siempre tengo buena leche, pero muchas veces te pegan por cosas que vos no hiciste o no tenés nada que ver.

Me han puteado hasta diciéndome “sos re pincha”, en años en lo que hacíamos el programa “Enemigos íntimos” en el cable, que era muy visto. Me deja tranquilo cuando pese a las vueltas del laburo, me dicen “sos el mismo pibe de Gonnet”.

En el programa de Crónica les pedí a compañeros que chicaneen y lo hicieron en cámara, así yo les contestaba. Al que cubre River, “te atendimos en el 94”; al de Boca, “te atendimos en el 29”. Como para recuerden los títulos de Gimnasia, que parece que conviene que no se sepan…

 

Entrevista: Marcelo Zilla y Pato Nicolini / Fotos: Agustina Sicoli

https://www.youtube.com/watch?v=Z4MCJxwztsQ

 

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