GÉNESIS DEL MAL LLAMADO ESTADIO ÚNICO

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Informe: Qué no te la vendan cambiada.

El intendente Pablo Pinto y el gobernador Antonio Cafiero, volvieron a reflotar en 1989 la idea de construir un estadio neutral para que utilicen en conjunto Gimnasia y Estudiantes. Por entonces el Club más comprometido era Estudiantes por su cercanía al Colegio Albert Thomas y las quejas de los platenses que vivían en las casas de calle 1, ya que estas quedaban prácticamente sitiadas los domingos. El precio de la construcción que se calculó era de 5 millones de dólares, un estadio simple, de hormigón pretensado, similar al de Chaco For Ever.

Evaluaban que esto pondría freno a un dolor constante en los clubes platenses: ser mudados a Avellaneda por Boca y River, clubes que aducían que las populares visitantes no podían albergar a sus hinchas, en los estadios platenses. Desde el gobierno se empezó a hablar de un estadio de cemento para poco más de 30 mil personas, obra que se insinuó previo al mundial 78 pero no se concretó. La encuesta que encomendó Antonio Cafiero llevó al caudillo a no ir contra el deseo de la mayoría y plan se paralizó . El comodato de 30 hectáreas del predio de Centro de Educación Física Nº 2 quedó en la nada y el lugar siguió siendo utilizado por alumnos secundarios.

Ya por entonces, en la directiva de Gimnasia, preocupaba la reacción de sus hinchas y el destino final del predio del Bosque. En Estudiantes las cuestiones no eran tan problemáticas, la idea de dejar libre esa zona pero jugar con tribunas de cemento, no disgustaba.

A principio de los 90 se creó la fundación Estadio Ciudad de La Plata. El Estado proveía de sueldos a los directivos de ambos clubes para que compartieran el proyecto, esto podía verse como una invitación, una extorsión, o un gasto grotesco, depende como se mirara. La participación de Gimnasia en esta fundación fue cuestionada por los socios, se juntaron firmas, más de las necesarias. No hubo caso, la comisión directiva evitó la asamblea. Nunca le dieron al socio de Gimnasia la oportunidad de votar.

La razón decanta de la misma maniobra, sabían  lo que la mayoría de la gente quería: restaurar y renovar el propio estadio. El malestar entre los hinchas triperos creció cuando se supo que el proyecto arquitectónico que se eligió para edificar en 25 y 532 fue el del arquitecto Marcelo Ferryera, hijo de Nolo, ex jugador de Estudiantes del recordado equipo apodado “Los profesores”. El estadio nacía con un diseño desde una óptica albirroja. Obviamente el presupuesto iba aumentando y los directivos que participaban seguían cobrando sueldos. El escenario debía formar un ocho, cada círculo representaría a los dos clubes. Nadie detallaba, en esa etapa, de dónde iban a salir los 25 millones de dólares del nuevo presupuesto, en un proyecto que le sumaba al anterior unas 6 mil ubicaciones.

Del sencillo proyecto del intendente Pinto y de Cafiero ya no quedaba nada cuando Eduardo Duhalde intervino y empezó a diagramar un estadio de la provincia con participación de la Municipalidad. En diciembre de 1995 un hecho ayudó a darle un carácter de “necesario” al proyecto. Un clásico platense donde la policía no logró detectar que los hinchas de Gimnasia ingresaron con cientos y cientos de huevos rellenos de pintura azul y los simpatizantes visitantes con piedras. El resultado fue caótico y la tribuna del Bosque fue prácticamente evacuada con una lluvia de gases lacrimógenos como nunca antes. Luego de  la represión a los hinchas locales, la policía cercó el ingreso para que no pudieran volver a entrar. Aquel caos, que incluyó balas de goma y heridos, dentro del estadio, también tuvo un hecho trágico. Fue designado un solo agente para custodiar el asado de la barra de Estudiantes en 1 y 55. El agente, obviamente, nada pudo hacer cuando los barras dispararon a hinchas de Gimnasia que pasaban por la calle. A raíz de un balazo, fue asesinado Martín Orelli. Estos hechos no promovieron ni dudas ni autocrítica sobre el operativo, pero se utilizaron para el discurso de Duhalde de lo “necesario” y lo “urgente” de construir un estadio más “seguro”.

Al poco tiempo ya se hablaba de sumas colosales para un estadio de «primer mundo», con un techo, estacionamiento y una capacidad para 40 mil personas sentadas, escenario que se terminaría de construir en 1998. Se afirmaba entonces que las arcas de Provincia y Municipalidad no se verían afectadas ya que la construcción sería por medio de las recaudaciones del Bingo en la ciudad.

En 1996 las obras del estadio provincial no avanzaban y Gimnasia, tras reuniones en filiales, asambleas donde los discursos del socio y periodista Néstor Basile ganaban aplausos, logra ampliar la popular del Bosque con tablones de cemento. “De esta manera el hincha y el estadio quedan unidos al entorno”, aseguraba el arquitecto Luis Díaz. Boca y River tuvieron que recalar en 60 y 118 para enfrentar al Lobo. Para muchos el objetivo final de la lucha de Gimnasia era utópica, el poder político, los grandes medios de la ciudad, seguían insistiendo con un estadio compartido.

El liderazgo de Néstor Basile con su periódico “Tribuna Gimnasista”, las marchas a la Municipalidad, la participación de filiales, eran los que mantenían viva la lucha e intervenían para que los directivos prosiguieran con las obras. En esos momentos Estudiantes no sumó un ladrillo en 1 y 55 y seguían esperando que la provincia construya el estadio provincial. Pero el tiempo pasó y el estadio de viejos tablones de madera empezaba a mostrar el desgaste del tiempo. Entonces, desde su dirigencia, y con el apoyo de medios y sus jugadores – al contrario de lo que sucedió en Gimnasia – empezaron a pugnar con la municipalidad por una construcción en 1 y 55.

A pesar de la crisis que se veía en el país, las imágenes eran penosas con gente revolviendo bolsas de basura buscando sobras de alimento e incluso un fallecimiento por desnutrición a pocas cuadras, los gobernantes destinaron millones para que el estadio se inaugure y sin techo. La suma superó los 60 millones. Una lluvia logró postergar la fecha del partido inaugural y mostró varias falencias en el entorno. A esta desprolija apertura se le sumaba una sombra: para entonces la negación de jugar allí ya era de ambos clubes.

La historia posterior es más conocida. Pero de esta “previa”, quizás haya datos menores que algunos no saben. Fue tal la injerencia del lado albirrojo en el armado del estadio Ciudad de La Plata que en los casilleros de un vestuario, faltaba un número, un pedido expreso de Bilardo, a causa de una de sus cábalas. El primer gol oficial en ese lugar fue de Estudiantes a Gimnasia. En la previa a un clásico, los directivos de Gimnasia al entrar al vestuario, encontraron sal y velas, fruto que el lugar, supuestamente destinado a Gimnasia, fue abierto antes por simpatizantes de su clásico rival. La historia dirá que el primer clásico platense lo ganó Gimnasia de la misma manera que contará que el primer año de uso del escenario ubicado en Tolosa trajo consigo lauros para el conjunto albirrojo y una goleada en contra para Gimnasia. Poco después que dieran entradas gratis sin restricciones de colores para darle marco al partido Gimnasia-Arsenal, primer partido que Gimnasia disputó en 25 y 532, se decidió que un Racing-Boca se jugara allí y entonces relegaron a Gimnasia a jugar un lunes, para comodidad de los equipos “grandes”. Era evidente que el jugar allí no otorgaba privilegio alguno, se tenía que pedir permiso para colgar un escudo o para entrenar y se debía pagar un alquiler, disfrazado de “gastos” para abrir el estadio.

El no tener que mendigar para ver donde juega Gimnasia, el poder construir una tribuna nueva, el tener un predio para festejar el día del niño, organizar un paseo histórico y ver los colores de su camiseta reflejados en sus tribunas, tiene una larga historia, va más lejos que los últimos años.

Hubo socios de Gimnasia que recorrieron, sin posar delante de las cámaras, todos los días, el Concejo Deliberante, revelando a cada edil que el proyecto del estadio era ecológico y  hablándoles de los 80 años de historia del Lobo en el Bosque. Hubo medios partidarios informando lo que la prensa “objetiva” no decía y periodistas en Medios que opinaban distinto, se jugaron defendiendo la postura de la mayoría de los hinchas de Gimnasia.

Hubo una sola hinchada presente el día que las tierras fueron cedidas a ambos clubes, en la Municipalidad. Hubo un solo color de camiseta el día que el gobernador Scioli entregó el título a ambos clubes. Hubo un Néstor Basile que hasta perdió su trabajo en Radio Provincia por defender su postura en este tema. Hubo una lucha de muchos años y esperemos que el futuro nos encuentre festejando orgullosos, en nuestro lugar en el mundo, como en la final de la Copa Centenario, siendo el club más antiguo de América, un modelo en divisiones inferiores, el más popular, el más  solidario de la región y el más pasional del planeta.

Rafael Ton

El día que fue asesinado Javier Jerez en el ingreso al estadio.

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