VIEJO DIVINO

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“¡Ponelo a Gatti!”; “¡Sacalo a Dueña!”; “Y dale con el Pampa”; “¡Ganá el clásico!” (3 a 0 con baile o 3-2 sobre la hora para pasar arribar en el historial, ¿te alcanza?).

A contramano del país, en Gimnasia los 90 fueron dorados y en gran parte signados por Carlos Timoteo Griguol. Cambio de mentalidad, apuesta a las inferiores, jerarquización del patrimonio, formaciones de memoria. Docencia.

Por eso, los cuestionamientos mencionados más arriba parecen del piquete de la abundancia ¿Qué decir entonces del largo diagnóstico de Maturana o del histérico Diego Cocca y su arado del terreno para cosechar el descenso?

Revista Gimnasia se dio el gusto de pasar a saludar al Viejo Maestro por su departamento de Caballito, con la marca personal de Betty, claro. Genuino agradecimiento por el nuevo cuadro obsequiado que ya cuelga de la pared hogareña.

 

(Foto: Revista Ginasia le agradece a Fercho Dominguez por facilitar el contacto y la entrega del cuadro obra de otro Tripero Coqui Otero)

Mirando fútbol, como toda la vida y con brillo en los ojos cuando le recuerdan el cariño con el que lo recuerda el triperío, Carlos agradece aquel partido de 2012 en el Estadio del Bosque, los años de respaldo y tiene presente la visita que le debe al Campus ya terminado que lleva su nombre.

Quizás se escapen algunos nombres, pero no olvida a varios de sus discípulos, el Beto Márcico, los Mellizos o cuando Chirola se lamentaba no poder jugar, aquejado por una lesión, cuando en el Betis los jugadores se quejaban del entrenamiento a las 8 de la mañana y los fines de semana no se morían por ganar…

Mirado de reojo en octubre de 1994 cuando llegó al Lobo, con lo insoportable que era jugar contra Ferro como antecedente, no tardó en lograr un estrecho vínculo con el Club, a fuerza de trabajo y resultados. En las primeras jornadas en Estancia Chica, su remanso, le decía a Sergio Graciosi en el aire de Gimnasia una Pasión cuando le consultaban por la gente de Gimnasia: “que lo parió esos que están atrás del arco, ‘Dale Looo y Dale Looo’, no paran eh”.

(Nestor Basile y Carlos Timoteo Griguol – Dos maestros en una sola imagen)

En esta era, la que los DTs adquieren un exagerado protagonismo, cada vez más cercanos generacionalmente a los jugadores –los grandes casi no tienen lugar-, a la fuerza. Fue claro Juan Román Riquelme en recientes declaraciones: los jóvenes futbolistas están más pendientes de la hoguera de las vanidades de las redes sociales que de mirar partidos; publican fotos paseando el perro o en la peluquería y no quedándose “después de hora” a patear tiros libres. Cuán vigente estás Carlos: “comprate la casa”.

“Para traer pirinchos me quedo con lo que tengo”. Otra frase que debería ser ley. Refuerzos y no incorporaciones falopa.

No se le dio el campeonato, unos meses antes de su llegada, Gimnasia ya había obtenido su único título oficial en la era profesional. Con él en el banco estuvo cerca varias veces. Con el utilitario del 95 o el fútbol total del 96; en el 98 o en el 2000. No se coronó con laureles, sí con reconocimiento. Se le cruzó el televisivo San Lorenzo; el súper Vélez o un Boca sin somier para el entrenador.

En horas en los que los proyectos ya no existen y en las que Gimnasia define a quién será el nuevo director técnico, un recuerdo para el más importante de su historia, en un póker contemporáneo que bien podrían completar Nito Veiga, Gregorio Pérez y Pedro Troglio.

¡Y ya lo ve, y ya lo ve…es el maestro cordobés!

Por Marcelo Zilla

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