LA BANDERA GIGANTE PINTADA

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De visitante y de local.

EL RESTO IMITÓ A GIMNASIA
Por Rafael Ton

Realmente, entre todas los hechos destacables que produjo la Hinchada de Gimnasia, debe ser éste el más difícil de trasladar oralmente o en forma escrita. No hay registros de algo similar, es decir, banderas gigantes de ese tipo antes de esa fecha. Habían sido mostradas en Brasil – pocas – y en Argentina sólo un par. Pero pintadas: ninguna. Litros de pintura, metros y metros de tela blanca y azul, para algo que – obviamente – no se estaba preparado, no había referente posible donde copiar alguna técnica para coserla o pintarla. La idea de Antonio Amuchástegui fue encontrando entusiasmo entre los triperos y con el esfuerzo de muchos se fue confeccionando.

Tuvo la particularidad de que se estrenara en un clásico y de visitante. Fue la nota saliente, el “trapo gigante”, “Sabana” o “Telón” del cuál toda la ciudad habló tras el partido. Medios de prensa e inclusive los simpatizantes pinchas.

Copando La Bombonera. La 12 asombrada, habíamos llevado la bandera.

En la previa apareció un gigantón con un cartel que decía “Cuidado con los puchos – sube y va de izquierda a derecha” y nadie, al menos en las ochavas entendía nada. Hasta que apareció el grueso de la hinchada, con el Negro Jose Luis y el Loco Fierro y otros hinchas de toda la vida como el “Cebolla” y llevaban un tubo gigante de tela blanca y azul. Y pidiendo permiso respetuosamente, pasaron por encima de los vallados y extendieron la bandera en el suelo. Salió Gimnasia y miles de papelitos vistieron de blanco la visitante y enseguida empezó a subir esa bandera con el tremendo Lobo y el enorme escudo pintado. Y ellos, los pocos que estaban cantando en el medio se quedaron congelados. Hay que tomar conciencia que nadie había hecho algo así, con el tiempo fue más común, pero esa tarde emergió un Lobo y un escudo respaldados por el blanco y el azul “tapando” gran parte de la tribuna y luego moviéndose de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Tan sorprendente como insólito. Era para irse y dejar la tribuna vacía. Ya no había nada más que hacer. Atónitos en la platea local se preguntaban ¿Qué es eso? Y el Lobazo desde el lienzo, sostenido por miles de manos orgullosas, parecía sonreír burlón.

 

Y a partir de allí la mítica bandera recorrió el país. La Boca – fue el primer telón visitante que visitó la Bombonera – Nuñez, Huracán, Caballito, donde estuviera el Lobo.

Años más tarde lovecinos quisieron imitar pero no pasaron más allá de una bandera grande, cuando ya todos tenían una bandera similar, cuando no era novedad ni asombraba. Previamente un intento fallido había derivado en una bandera tan exigua que prodigó la cargada tribunera con un: “borom bombóm, borom bombóm, si es el pañuelo del narigón”.

 

 

 

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